Durante La Cena Jesús Se Dona Como?

Durante La Cena Jesús Se Dona Como
Mañana se realizan en los diferentes sectores de la ciudad las tradicionales procesiones. Sentado y con la mirada fija en la imagen de Jesús está Severo Prieto, de 55 años, quien acude una vez por semana a la iglesia San Francisco para pedir por el bienestar de su familia.

Este taxista dice que aunque no va los domingos a la iglesia, sabe que hoy se recuerdan la primera misa y la última cena. En la última hilera de bancas del mismo templo, en cambio, está María Carrera, de 57 años, quien dice desconocer el significado del Jueves Santo.

Esto pese a que asiste todos los domingos a misa. En la Catedral también algunos fieles conocen y otros no sobre la importancia de este día para los católicos. “Hoy se recuerda la última cena de Jesús, que ha preparado junto a sus doce discípulos para cumplir una tradición de los israelitas que celebraban en esta fecha la Pascua antigua, la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto”, relata Helmut Nagorziansky, vicario general de la Arquidiócesis de Guayaquil.

En ese contexto, el sacerdote explica que los discípulos llegaron a la cena con los pies llenos de polvo, por lo que Jesús les lavó los pies, “como un signo de humildad y de amor, como una forma de unión entre el maestro y sus discípulos”.

Por ello, en las diferentes iglesias de la ciudad se repite en la liturgia de hoy este signo, cuando el sacerdote se agacha y lava a doce personas los pies, que son escogidos de los grupos parroquiales de cada iglesia. Los feligreses pueden presenciar este ritual a las 19:00 en la Catedral y en la mayoría de las parroquias.

  • Durante la cena, Jesús celebró la institución de la eucaristía durante la última cena, donde “Jesús tomó un pan y lo repartió a sus discípulos diciendo que este es mi cuerpo;
  • Después tomó una copa de vino y dijo tomen y beban, esta es mi sangre que será derramada por ustedes para el perdón de los pecados;

Al final dijo hagan esto en memorial mío”, añade el vicario. Al terminar las diferentes misas, los sacerdotes invitarán a una adoración nocturna para orar como Jesús rezó en el Huerto de los Olivos, un día antes de su muerte. Previo a ello, a las 10:00, en la Catedral se realizará la misa crismal, donde los sacerdotes renuevan ante el arzobispo Antonio Arregui su compromiso sacerdotal y consagran el santo crisma y los óleos.

Nagorziansky evita opinar sobre la investigación del historiador inglés Colin Humphreys, de la Universidad de Cambridge, quien señala que por los tiempos en que fue juzgado y crucificado Jesús la última cena habría tenido lugar un miércoles y no jueves.

Para mañana, que se recuerda la muerte de Jesús, las iglesias alistan las procesiones que simbolizan el camino de Jesús hasta el calvario. Los vía crucis se iniciarán en distintos horarios, dependiendo de cada parroquia (ver gráfico). “En cada estación se representa un momento especifico de la pasión de Nuestro Señor”, señala el padre Luis Fernando Intriago Páez, párroco de la iglesia de Czestochowa.

Detalles: Controles En Cristo del Consuelo La Comisión de Tránsito colocará 83 vigilantes. El Cuerpo de Bomberos tendrá 3 ambulancias, 1 unidad de rescate, 3 motobombas y 80 bomberos y paramédicos en de la calle Lizardo García.

En otros templos En Nuestra Señora de la Alborada, 45 vigilantes; San Agustín, 39; Stella Maris, 44; y Nuestra Señora de Czestochowa, 49.

¿Qué hace Jesús en la cena?

Los alimentos que estuvieron sobre la mesa en la que se instituyó la Eucaristía formaban parte de la tradición judía – 28/03/2013 Actualizado a las 16:08h. En la Última Cena de Jesús con sus discípulos pan y vino se transustanciaron en cuerpo y sangre de Cristo, instituyéndose así la Eucaristía, sacramento fundamental de la Iglesia Católica.

Pero sobre aquella mesa hubo aquel jueves más alimentos, todos parte de la tradición hebrea. La reunión, que supuso el comienzo de la Pasión y Muerte de Cristo, se celebró, según los Evangelios sinópticos -los de Mateo, Marcos y Lucas-, al atardecer del «primer día de los ácimos», esto es, el primero de la semana en que debía comerse pan hecho sin levadura en la masa o ácimo.

En el Pésaj o Pascua judía , que es la fiesta más importante de la tradición hebrea, este pueblo recuerda su salida y liberación de Egipto, y el pan que se emplea en ella es ácimo porque en la huida los israelitas no tuvieron tiempo de hacerlo con levadura.

«Delante de Jesús había una fuente con hierba y otra con una salsa parduzca» De hecho, la hostia que emplea la Iglesia Católica en la celebración de la Eucaristía es pan ácimo de harina de trigo, y tiene origen en la «matzá» que emplean los judíos en la celebración del Pésaj.

Junto con el pan, en aquella mesa hubo vino, «producto de la vid», en palabras de Cristo ( Mateo 26:29 ), que pasó a ser su propia sangre, «la de la Alianza, que va a ser derramada por todos, para perdón de los pecados» (Mateo 26:28). Sin lugar a dudas, la del vino era una imagen de mucha importancia entonces: «Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador.

Todo sarmiento mío que no da fruto lo corta; y todo el que da fruto lo poda, para que dé más todavía», dijo Jesucristo a sus discípulos ( Juan 15:1 y 2 ). Otro de los alimentos presentes fue el cordero pascual.

De hecho, la Cena de Pascua de ese «primer día de los ácimos» consistía en comer este animal recién sacrificado de acuerdo con los ritos propios de esta festividad judía. No se debe olvidar que, tal y como refleja la Santa Biblia, en la Palestina de entonces el pastoreo y consumo de cordero estaba muy extendido.

Además, este animal se ha convertido en uno de los símbolos más populares del cristianismo. Después de la Cena, Jesucristo, «Cordero de Dios», iba a ser igualmente inmolado para salvación de la humanidad entera.

Con todo, uno de los testimonios que acerca de los alimentos presentes en la Última Cena aporta más detalles es el de Catalina de Emmerich, monja agustina que a comienzos del siglo XIX experimentó una serie de visiones sobre la Pasión y Muerte de Jesús.

La editorial Voz de Papel recoge en «La amarga Pasión de Cristo», la descripción que de estas visiones realizó en 1823 el poeta alemán Clemente Brentano. «En medio de la mesa estaba la fuente con el cordero pascual.

[…] El borde de la fuente tenía ajos todo alrededor. A su lado había un plato con el asado de Pascua y al lado un plato de hierbas verdes, apretadas, puestas de pie como si estuvieran plantadas, y otro con manojitos de hierbas amargas que parecían hierbas aromáticas; luego, delante de Jesús, había una fuente con hierba verdeamarillenta, y otra con una salsa parduzca.

Los comensales usaban como platos unos panecillos redondos, y utilizaban cuchillos de hueso», confesó la religiosa al poeta. Emmerich, beatificada por Juan Pablo II en 2004, también afirmó haber visto a Jesús mojando en la salsa un trozo de pan envuelto en lechuga.

Sobre la mesa en la que se celebró la Última Cena también pudo haber sal, un importante conservante de alimentos en aquellos tiempos. Una creencia popular dice que el traidor Judas Iscariote derramó sal durante la Cena, y aunque tan sólo se trata de eso, de una creencia popular, lo cierto es que algunas importantes obras de arte, como el conocido cuadro de Leonardo da Vinci, la recogen.

¿Qué pronuncio Jesús en la cena?

Lectura del santo evangelio según san Marcos (14,12-16. 22-26): – El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?» Él envió a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?” Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes.

  1. Preparadnos allí la cena;
  2. » Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua;
  3. Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo;

» Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.

¿Que tomo Jesús mientras cenaba?

« Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos di- ciendo: —Tomad, comed, esto es mi cuerpo.

¿Qué fue lo que dijo Jesús en la Última Cena?

El discurso después de la cena – La salida de Judas Iscariote parece haber disipado hasta cierto punto la nube de completa tristeza que había abrumado a la pequeña compañía; y el propio Señor se sintió palpablemente aliviado. En cuanto la puerta se hubo cerrado tras el desertor, Jesús exclamó, como si ya hubiera logrado su victoria sobre la muerte: “Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.

” Dirigiéndose a los Once con palabras de cariño paternal, les dijo: “Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. ” a La ley de Moisés decretaba que hubiese amor mutuo entre amigos y vecinos; b pero en el nuevo mandamiento, por el cual habían de regirse los apóstoles, se incorporaba un amor superior.

  • Debían amarse los unos a los otros como Cristo los amaba; y este cariño fraternal habría de ser uno de los rasgos característicos de su apostolado, por medio del cual el mundo los reconocería como hombres que habían sido apartados;

Las palabras del Señor referentes a su inminente separación de ellos afligió a los hermanos. Pedro le hizo la pregunta: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti.

” Pedro parece haber comprendido que su Maestro se dirigía a su muerte; y sin embargo, afirmó su disposición, sin amedrentarse, de andar aun por esa tenebrosa vía, más bien que separarse de su Señor. No podemos dudar la sinceridad del propósito de Pedro ni la determinación de su deseo en ese momento.

En su intrépida declaración, sin embargo, había contado únicamente con la voluntad de su espíritu, y no había considerado en forma completa la debilidad de su carne. Jesús, que conocía a Pedro mejor que éste se conocía a sí mismo, tiernamente reprobó su desmedida confianza en sí mismo, y le dijo: “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

  • ” El principal de los apóstoles, el hombre de piedra todavía tenía que ser convertido, o como más precisamente lo dice la Escritura “vuelto”; c porque tal como el Señor lo previó, Pedro iba a ser vencido en breve, aun al grado de negar que conocía a Cristo;

Cuando aquél firmemente declaró su disposición de seguir a Jesús hasta la cárcel o la muerte, el Señor lo hizo callar, diciéndole: “Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces. ” Era necesario preparar a los apóstoles para hacer frente a un nuevo régimen, nuevas condiciones y nuevas exigencias; los esperaban persecuciones, y en breve iban a ser privados de la presencia alentadora del Maestro.

  • Jesús les preguntó: “Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado, ¿os faltó algo? Ellos dijeron: Nada;
  • Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una;

Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los inicuos; porque lo que está escrito de mí, tiene cumplimiento. ” De acuerdo con esta profecía, Jesús pronto iba a ser contado con los transgresores, d y sus discípulos serían conocidos como partidarios de un criminal ejecutado.

Al oír hablar de bolsa, alforja, zapatos y espada, algunos de los hermanos lo tomaron en forma literal, y declararon: “Señor, aquí hay dos espadas. ” Con abrupta finalidad Jesús respondió: “Basta. ” Ninguna necesidad inmediata de armas les había indicado, y ciertamente no las necesitaba para su propia defensa.

Una vez más les había sido imposible sondar su significado, pero más tarde aprenderían por medio de la experiencia. e Unicamente Juan, de todos los escritores evangélicos, nos proporciona la información que tenemos concerniente al último discurso que Jesús comunicó a los apóstoles antes de su crucifixión; y aconsejaríamos que todo lector estudiara cuidadosamente los tres capítulos en que se preservan estas sublimes palabras para el alumbramiento del género humano.

  • f Notando la tristeza de los Once, el Maestro les dijo que se animaran, que fundaran su aliento y esperanza en la fe en El;
  • “No se turbe vuestro corazón—les dijo—creéis en Dios, creed también en mí;
  • ” Entonces, como si estuviera descorriendo el velo entre lo terrenal y lo celestial, permitiendo que sus fieles siervos vislumbraran las futuras condiciones, continuó: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros;

Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. ” g Así fue como en lenguaje sencillo y claro el Señor reveló la existencia de condiciones graduadas en la otra vida, y la variedad de ocupaciones y grados de gloria, lugar y categoría en los mundos eternos.

  • h Había afirmado su propia Divinidad inherente, y por medio de la confianza que manifestaran en El y la obediencia a sus requerimientos, ellos encontrarían la manera de seguirlo al lugar donde iba a precederlos;
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Tomás, el amoroso, valiente, aunque algo incrédulo discípulo, deseando información más precisa, optó por preguntar: “Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?” La respuesta de Jesús fue una reafirmación de su Divinidad: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. ” Aquí lo interrumpió Felipe con esta solicitud: “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. ” Jesús contestó con una sentimental y subentendida reprensión: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” Lo afligía pensar que sus amigos más íntimos y queridos sobre la tierra, aquellos a quienes había conferido la autoridad del Santo Sacerdocio, todavía no entendieran su unidad absoluta con el Padre, en cuanto a propósitos y hechos.

Si el Padre Eterno hubiera estado entre ellos en Persona, en las condiciones que entonces existían, habría obrado precisamente en la misma forma en que obró el Muy Amado y Unigénito Hijo a quien conocían como Jesús, su Señor y Maestro. El Padre y el Hijo eran uno en corazón y pensamientos en forma tan absoluta, que conocer a uno de ellos significaba conocer a los dos; sin embargo, nadie podía llegar al Padre sino por conducto del Hijo.

Al grado en que tuvieran fe en Cristo, y cumplieran su voluntad, los apóstoles podrían realizar las obras que Cristo había efectuado en la carne y cosas mayores aún, porque la misión terrenal del Señor tan sólo duraría unas horas más; y el desenvolvimiento del divino plan de las edades exigiría milagros mayores todavía que los que El había efectuado en el breve período de su ministerio.

Por la primera vez el Señor instruyó a sus apóstoles que oraran en su nombre al Padre, y les aseguró el éxito de sus peticiones justas, con estas palabras: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. ” i De esa ocasión en adelante el nombre de Jesucristo habría de ser el divinamente establecido talismán mediante el cual se invocarían los poderes del cielo para efectuar toda empresa justa.

Se prometió el Espíritu Santo a los apóstoles, el cual les sería enviado mediante la intercesión del Cristo, para serles “otro Consolador”, el Espíritu de Verdad, el cual—no obstante que el mundo lo rechazaría, como había despreciado a Cristo—moraría con los discípulos y estaría en ellos, aun como el Señor entonces moraba en ellos y el Padre en El.

  • “No os dejaré huérfanos—aseguró Jesús a los hermanos—vendré a vosotros;
  • Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis;
  • En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros;

” j Siguió luego la promesa de que Cristo, aunque desconocido para el mundo, se manifestaría a los que lo habían amado y guardado sus mandamientos. Judas Tadeo, también conocido como Lebeo, k “no el Iscariote”, como el cronista cuidadosamente indica, confuso por este concepto tan contrario a la tradición y al judaismo—de un Mesías que se daría a conocer solamente a unos pocos escogidos y no a Israel en general—se sintió constreñido a preguntar: “Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?” Jesús explicó que únicamente los fieles lograrían el compañerismo del Padre y de El.

Nuevamente alentó a los apóstoles con la promesa de que cuando viniera el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviaría en nombre del Hijo, “él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

Aquí se manifiesta de nuevo la personalidad distinta de cada uno de los miembros de la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. l Viendo que los discípulos todavía estaban turbados, Jesús los consoló, diciendo: “La paz os dejo, mi paz os doy”; y para que entendiesen que se refería a algo mayor que el saludo acostumbrado de la época—porque “la paz sea contigo” era el acostumbrado saludo diario entre los judíos—el Señor afirmó que les daría esa bendición en una forma más elevada, y no “como el mundo la da”.

  • Aconsejándoles una vez más que dejaran a un lado su tristeza y no tuvieran miedo, Jesús añadió: “Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros;
  • Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre es mayor que yo;

” Claramente manifestó el Señor a sus siervos que les decía esas cosas de antemano a fin de que cuando se efectuaran los acontecimientos predichos, se confirmara la fe de los apóstoles en El, el Cristo. No tenía tiempo para decirles muchas cosas más, porque la siguiente hora presenciaría el comienzo de la lucha suprema.

“Viene el príncipe de este mundo”—les dijo; y añadió con gozo triunfal: “Y él nada tiene en mí. ” m Valiéndose de una espléndida alegoría, el Señor ilustró la trascendental relación que existía entre los apóstoles y El, y entre El y el Padre, empleando para ello la figura de un labrador, una vid y sus ramas: n “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará para que lleve más fruto. ” En ninguna de la principal literatura del mundo puede hallarse una analogía más espléndida. Sin el Señor, estos siervos ordenados eran tan impotentes e inservibles como la rama que es cortada del árbol.

  1. Así como ésta se torna fructífera sólo en virtud de la savia nutritiva que recibe del tronco enraizado, y si es cortada o desgajada se marchita, se seca y no sirve sino como combustible para ser quemado, en igual manera aquellos hombres, aun cuando tenían la ordenación del Santo Apostolado, sólo mientras permanecieran en constante comunión con el Señor, podrían ser fuertes y abundar en buenas obras;

Sin Cristo, ¿qué eran, sino galileos iletrados, algunos de ellos pescadores, otro publicano, el resto sin particularidad que los distinguiera, y todos ellos débiles mortales? En calidad de pámpanos de la Vid, se hallaban limpios y sanos en esos momentos por motivo de las instrucciones y ordenanzas autoritativas con que habían sido bendecidos, y la obediencia reverente que habían manifestado.

“Permaneced en mí”—fue la vehemente amonestación del Señor, pues de lo contrario sólo se volverían ramas marchitas. “Yo soy la vid—dijo, explicando la alegoría—vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis mis discípulos.

  1. ” De nuevo les declaró que su amor del uno por el otro era el elemento esencial de su amor continuo hacia Cristo;
  2. o En ese amor hallarían el gozo;
  3. Cristo les había servido de ejemplo de amor justo desde el día en que se conocieron; y estaba a punto de manifestarles la prueba suprema de su cariño, prefigurada en esta afirmación: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos;

” Y graciosamente aseguró que aquellos hombres eran sus amigos: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

  • ” Esta íntima relación no modificaba en ningún respecto la posición de Cristo como su Señor y Maestro, porque El los había elegido y ordenado; y era su voluntad que viviesen en tal forma, que cuanto pidieran en el nombre de la santa amistad que El reconocía, el Padre se lo concedería;

Nuevamente se hizo referencia a las persecuciones que los esperaban, y a su llamado apostólico en calidad de testigos especiales e individuales del Señor. p Tendrían que reconocer el hecho de que el mundo los odiaba entonces, y los aborrecería con mayor intensidad más adelante; pero debían recordar que el mundo había aborrecido a su Maestro primero y que ellos fueron elegidos y apartados del mundo mediante su ordenación; por tanto, no debían creer que se escaparían del odio del mundo.

Como se les había inculcado en forma particular, y ellos entendían como principio general, el siervo no era más que su amo, ni el apóstol más que su Señor. Quienes los aborrecían a ellos odiaban al Cristo; y los que odiaban al Hijo aborrecían al Padre; y grave será la condenación de tales.

Si los inicuos judíos no hubieran cerrado sus ojos y tapado sus oídos a las poderosas obras y palabras llenas de gracia del Mesías, se habrían convencido de la verdad, la cual los habría salvado; pero quedaron sin pretexto o excusa para sus pecados; y Cristo afirmó que con su perversa manera de proceder se habían cumplido las Escrituras, porque lo odiaban sin causa.

q Entonces, refiriéndose de nuevo a la gran y alentadora promesa del apoyo que recibirían cuando viniera el Espíritu Santo, el Señor dijo: “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio. ” Jesús les declaraba aquellas cosas, “para que no tengáis tropiezo”; en otras palabras, para que los acontecimientos sin precedente que entonces se cernían sobre ellos, no les cayeran de sorpresa, los desviaran, y los hicieran dudar y caer.

Se previno a los apóstoles que serían perseguidos y expulsados de las sinagogas, y que habría época en que sería tan enconado el odio hacia ellos, y tan espesas las tinieblas satánicas en los pensamientos y espíritu de la gente, que quien llegase a matar a uno de ellos justificaría su nefando crimen diciendo que le había hecho un servicio a Dios.

Percibiendo la tristeza que sentían, porque se iba a alejar de ellos, el Señor nuevamente intentó animarlos, diciendo: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

  1. ” La certeza de que descendería el Espíritu Santo, por medio de quien recibirían la fuerza para hacer frente a toda necesidad y emergencia, fue el tema inspirador de esta parte del discurso del Señor;
  2. El Espíritu Santo les enseñaría muchas cosas que Cristo aún tenía que decir a sus apóstoles, las cuales eran incapaces de entender en ese tiempo;

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad—les aseguró Jesús—él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. ” r Volviendo al asunto de su partida, tan próxima en esos momentos que sólo era cuestión de horas, el Señor dijo, ampliando un poco lo que previamente había declarado: “Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre.

” s Los apóstoles se pusieron a reflexionar, y algunos de ellos se preguntaron entre sí el significado del Señor, pero era tan profunda la solemnidad de la ocasión que no se atrevieron a inquirir en alta voz. Jesús entendió su perplejidad y graciosamente les explicó que dentro de poco llorarían y se lamentarían mientras el mundo se regocijaría—esto sería por motivo de su muerte—pero les prometió que su tristeza se convertiría en gozo a causa de su resurrección, de la cual ellos serían testigos.

  1. Comparó su entonces presente estado al de la mujer que sufre dolores de parto, la cual con el gozo de haber dado a luz se olvida de su angustia;
  2. Ningún hombre tendría el poder para arrebatarles la felicidad que los esperaba; y de allí en adelante no debían suplicar a Cristo solamente, sino al Padre en el nombre de Cristo;

“En aquel día—dijo el Señor—no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre; os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. ” t Iban a ser ascendidos al gran honor y elevada dignidad de poder dirigirse directamente al Padre mediante la oración, pero en el nombre del Hijo; pues el Padre los amaba porque habían amado a Jesús, el Hijo, y lo habían aceptado como el Enviado del Padre.

  1. Una vez más el Señor afirmó solemnemente: “Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo al mundo, y voy al Padre;
  2. ” Los discípulos se regocijaron al oír esta clara aseveración, y exclamaron: “He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices;

Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios. ” En su satisfacción existía el peligro de una confianza desmedida en sí mismos, y el Señor los amonestó, diciendo que en una hora muy próxima todos serían esparcidos por distintos lados, dejando a Jesús abandonado con sólo la presencia del Padre.

Refiriéndose al mismo asunto, les dijo que no pasaría la noche sin que todos fueran escandalizados de El, porque la Escritura decía: “Heriré al pastor, y las ovejas serán dis-persadas. ” u A Pedro, el de las protestas más vehementes, se le había dicho, como ya hemos visto, que esa noche negaría a su Señor tres veces antes que cantara el gallo; sin embargo, todos ellos habían declarado que serían fieles en cualquier circunstancia.

v Afirmando nuevamente la realidad física de su resurrección, Jesús prometió a los apóstoles que después de levantarse de la tumba iría delante de ellos a Galilea. x Para concluir este último discurso, el más solemne de los que pronunció en la carne, el Señor dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.

¿Cómo se hace la cena del Señor?

Cristo instituyó la Santa Cena –

  • ¿Qué enseñan los emblemas de la Santa Cena en cuanto a la expiación de Jesucristo?

Nuestro Salvador desea que recordemos Su gran sacrificio expiatorio y que guardemos Sus mandamientos; para ayudarnos a lograrlo, nos ha mandado que nos reunamos con frecuencia y participemos de la Santa Cena. La Santa Cena es una ordenanza del santo sacerdocio que nos recuerda la expiación del Salvador. Durante la Santa Cena, participamos del pan y del agua y lo hacemos en memoria de Su carne y de Su sangre, las que Él ofreció como sacrificio por nosotros. Al participar de la Santa Cena, renovamos convenios sagrados que hemos hecho con nuestro Padre Celestial.

  1. Poco antes de Su crucifixión, Jesucristo reunió a Sus apóstoles en un aposento alto;
  2. Él sabía que muy pronto moriría en la cruz y que esa sería la última vez que se reuniría con Sus amados apóstoles antes de Su muerte;
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Él deseaba que lo recordaran siempre para que pudieran fortalecerse y mantenerse fieles. Con el fin de que lo recordaran, instituyó la Santa Cena. Partió el pan en pedazos y lo bendijo. Luego dijo: “…Tomad, comed; esto es en memoria de mi cuerpo, el cual doy en rescate por vosotros” (Traducción de José Smith, Mateo 26:22).

Enseguida tomó una copa de vino, la bendijo, se la dio a los apóstoles para que bebieran, y dijo: “…esto es en memoria de mi sangre… que es derramada por cuantos crean en mi nombre, para remisión de sus pecados” (Traducción de José Smith, Mateo 26:24; véase también Mateo 26:26–28 ; Marcos 14:22–24 ; Lucas 22:15–20 ).

Después de Su resurrección, el Salvador visitó el continente americano y enseñó a los nefitas las mismas ordenanzas (véase 3 Nefi 18:1–11 ; 20:1–9 ). Después de que la Iglesia se restauró en los últimos días, Jesús nuevamente mandó a Su pueblo que participara de la Santa Cena en memoria de Él, diciéndoles: “Conviene que la iglesia se reúna a menudo para tomar el pan y el vino en memoria del Señor Jesús” ( D.

¿Que se come en la última cena?

163 El cristianismo conmemoró ayer el Jueves Santo, día en que se celebró “La Última Cena”, la comida final donde de acuerdo al Evangelio, Jesús compartió un último momento con sus discípulos antes de ser traicionado por Judas y luego crucificado. La escena quedó inmortalizada en libros, películas y cuadros famosos como el de Leonardo Da Vinci. Sin embargo, esa pintura no es históricamente exacta, según Generoso Urciuoli y Marta Berogno, arqueólogos del centro Petrie de Italia, quienes reconstruyeron lo que pudo haber estado en la mesa aquella noche.

  1. “La Biblia habla de lo que pasó durante la cena, pero no detalla qué comían Jesús y sus 12 compañeros de comedor”, afirmó Urciuoli, añadiendo que el cuadro de Leonardo Da Vinci es altamente simbólico, “pero no ayuda a la causa”, según un informe de la cadena Discovery;

LEA MÁS: Fotos: devotos filipinos se crucifican en Viernes Santo LEA MÁS: ¿El Papa tendrá que hacer dieta? De acuerdo a sus evidencias arqueológicas, los comensales judíos como Jesús y sus apóstoles habrían utilizado la cerámica terracota o vasijas de piedra para su comida, compartiendo mientras se reclinaban sobre alfombras y cojines.

  1. Y la estricta disposición de los asientos en el momento implicaría que los seguidores más importantes de Jesús estaban sentados a su derecha e izquierda;
  2. “Los versos de los Evangelios de Juan indican que Judas estaba muy cerca de Jesús, probablemente a su izquierda;

De hecho, se dice que Judas untó el pan en el plato de Jesús, siguiendo la práctica de compartir la comida de un plato común “, señalan los expertos. Aunque en los Evangelios se cuenta que la comida incluía pan y vino, los arqueólogos afirman que había mucho más en la mesa: porotos, los panes eran sin levadura y se añade el jaroset, un plato guisado cocido muy lentamente, salsa de pescado, aceitunas con hisopo, hierbas amargas con pistachos y pasta de nuez.

¿Qué dijo Jesús cuando se sentó a la mesa con sus apóstoles?

Primera escena: La Cena pascual. Capítulo 22,14-38. Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles, y les dijo : ‘Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios’.

¿Que tomo Jesús?

De todas las bebidas que se mencionan en la Biblia (agua, leche, cerveza, vino, etc. ) el vino, el mosto de la uva fermentado, es el que encabeza la lista de bebidas alcohólicas más consumidas de la época. En tiempos bíblicos, el consumo de bebidas con alcohol no era algo extraño.

Tal y como reflejan algunas referencias de las sagradas escrituras, los habitantes de la antigua Palestina bebían cerveza y vino hecho con diferentes tipos de frutos. ​ Pero la literatura bíblica es ambivalente con las bebidas alcohólicas, ya que las considera a la vez una bendición de Dios que provoca alegria, diversión y un peligro potencial que podía ser usado de forma imprudente y convertirse en pecado.

Lo cierto es que el vino aparece en numerosas ocasiones en la Biblia y en la literatura bíblica: desde Noé plantando un viñedo y emborrachándose en el Génesis,​ a Jesús haciendo el milagro de convertir agua en vino en las bodas de Caná ,​ y posteriormente incorporando el vino como parte del rito principal del Cristianismo: la Eucaristía.

De hecho, la teología católica considera a la Eucaristía como un sacramento instituido por Jesucristo durante la Última Cena. La Última Cena fue la vez final en la que Jesús se reunió con sus 12 discípulos, o apóstoles, para compartir el pan y el vino antes de su muerte.

El evento, que se recuerda anualmente por la comunidad cristiana con la fiesta del Jueves Santo , goza de una vasta iconografía y referenciación tanto en la literatura como en el mundo del cine. Uno de los grandes mitos que giran alrededor de la Última Cena, a parte del cáliz que utilizó Jesús (el conocido como Santo Grial), es qué vino bebió Jesús durante la reunión.

¿Qué le dijo Jesús?

Cristo en la Cruz , de Miguel Ángel , 1539-1541. La mirada levantada hacia el cielo puede identificarse con las «palabras» primera, cuarta o séptima, dirigidas a Dios Padre. Cristo y el Buen Ladrón , de Tiziano , ca. 1566. Representa la «segunda palabra». Crucifixión de Pietro Perugino , ca. 1482. Su composición (la Virgen a la derecha del Crucificado y Juan a su izquierda) es la clásica del Stabat Mater , que corresponde a la «tercera palabra». Consummatum est , detalle del púlpito de la catedral de Ribe. Representa la «sexta palabra». Las Siete Palabras ( Septem Verba en latín ) es la denominación convencional de las siete últimas frases que Jesús pronunció durante su crucifixión , antes de morir, tal como se recogen en los Evangelios canónicos. Los dos primeros, el de Mateo [ 2 ] ​ y el de Marcos , [ 3 ] ​ mencionan solamente una, la cuarta. El de Lucas relata tres, la primera, segunda y séptima. [ 4 ] ​ El de Juan recoge las tres restantes, la tercera, quinta y sexta. [ 5 ] ​ No puede determinarse su orden cronológico. Su orden tradicional es (con traducción en español de la Biblia de Jerusalén ):

  1. «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». – Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt (Lucas, 23: 34).
  2. «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso». – Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso (Lucas, 23: 43).
  3. «¡Mujer, ahí tienes a tu hijo! [Luego dijo al discípulo] ¡Ahí tienes a tu madre!». – Mulier ecce filius tuus [. ] ecce mater tua (Juan, 19: 26-27).
  4. «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?». – ¡Elí, Elí! ¿lama sabactani? (Mateo, 27: 46) – Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me (Marcos, 15: 34).
  5. «Tengo sed». – Sitio (Juan, 19: 28).
  6. «Todo está cumplido». – Consummatum est (Juan, 19: 30).
  7. «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». – Pater in manus tuas commendo spiritum meum (Lucas, 23: 46).
Palabras de Jesús en la cruz Mateo Marcos Lucas Juan Salmos
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. 23:34
Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso. 23:43
¡Mujer, ahí tienes a tu hijo! [Luego dijo al discípulo] ¡Ahí tienes a tu madre! 19:26–27
¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has desamparado ? 27:46 15:34 22:1
Tengo sed. 19:28
Todo está cumplido. 19:30
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. 23:46 31:5

Su interpretación devocional es una comparación con situaciones por las que inevitablemente pasa la vida de todo creyente; a la que se suman todo tipo de exégesis. El mismo texto evangélico atribuye a estas «palabras» un fin de cumplimiento de profecías del Antiguo Testamento : sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final (Juan, 19: 28). Son objeto de particular devoción al ser consideradas como «verdaderas palabras» de Jesús, condición compartida con algunas otras expresiones, recogidas a lo largo de los Evangelios, que pretenden ser citas exactas (aunque traducidas al griego , excepto una pocas que se transcribieron literalmente en hebreo o arameo por los evangelistas y reciben la denominación particular de ipsissima verba o ipsissima vox ).

¿Quién ayuda a cargar la cruz de Cristo?

Según los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas, Simón de Cirene o El Cirineo, padre de Alejandro y Rufo, fue la persona encargada de ayudar a Jesús a cargar con la cruz en el día de su crucifixión y muerte.

¿Qué dijo Jesús cuando partió el pan en la última cena?

‘Tomen y coman, porque este es mi cuerpo’, dijo al partir el pan y entregarlo a sus discípulos, mientras que al tomar la copa de vino indicó ‘beban de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo convenio, que por muchos es derramada para el perdón de los pecados’.

¿Qué fue lo que dijo Jesús?

Cristo en la Cruz , de Miguel Ángel , 1539-1541. La mirada levantada hacia el cielo puede identificarse con las «palabras» primera, cuarta o séptima, dirigidas a Dios Padre. Cristo y el Buen Ladrón , de Tiziano , ca. 1566. Representa la «segunda palabra». Crucifixión de Pietro Perugino , ca. 1482. Su composición (la Virgen a la derecha del Crucificado y Juan a su izquierda) es la clásica del Stabat Mater , que corresponde a la «tercera palabra». Consummatum est , detalle del púlpito de la catedral de Ribe. Representa la «sexta palabra». Las Siete Palabras ( Septem Verba en latín ) es la denominación convencional de las siete últimas frases que Jesús pronunció durante su crucifixión , antes de morir, tal como se recogen en los Evangelios canónicos. Los dos primeros, el de Mateo [ 2 ] ​ y el de Marcos , [ 3 ] ​ mencionan solamente una, la cuarta. El de Lucas relata tres, la primera, segunda y séptima. [ 4 ] ​ El de Juan recoge las tres restantes, la tercera, quinta y sexta. [ 5 ] ​ No puede determinarse su orden cronológico. Su orden tradicional es (con traducción en español de la Biblia de Jerusalén ):

  1. «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». – Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt (Lucas, 23: 34).
  2. «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso». – Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso (Lucas, 23: 43).
  3. «¡Mujer, ahí tienes a tu hijo! [Luego dijo al discípulo] ¡Ahí tienes a tu madre!». – Mulier ecce filius tuus [. ] ecce mater tua (Juan, 19: 26-27).
  4. «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?». – ¡Elí, Elí! ¿lama sabactani? (Mateo, 27: 46) – Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me (Marcos, 15: 34).
  5. «Tengo sed». – Sitio (Juan, 19: 28).
  6. «Todo está cumplido». – Consummatum est (Juan, 19: 30).
  7. «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». – Pater in manus tuas commendo spiritum meum (Lucas, 23: 46).
Palabras de Jesús en la cruz Mateo Marcos Lucas Juan Salmos
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. 23:34
Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso. 23:43
¡Mujer, ahí tienes a tu hijo! [Luego dijo al discípulo] ¡Ahí tienes a tu madre! 19:26–27
¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has desamparado ? 27:46 15:34 22:1
Tengo sed. 19:28
Todo está cumplido. 19:30
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. 23:46 31:5

Su interpretación devocional es una comparación con situaciones por las que inevitablemente pasa la vida de todo creyente; a la que se suman todo tipo de exégesis. El mismo texto evangélico atribuye a estas «palabras» un fin de cumplimiento de profecías del Antiguo Testamento : sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final (Juan, 19: 28). Son objeto de particular devoción al ser consideradas como «verdaderas palabras» de Jesús, condición compartida con algunas otras expresiones, recogidas a lo largo de los Evangelios, que pretenden ser citas exactas (aunque traducidas al griego , excepto una pocas que se transcribieron literalmente en hebreo o arameo por los evangelistas y reciben la denominación particular de ipsissima verba o ipsissima vox ).

¿Qué dice Jesús de la comida?

Durante La Cena Jesús Se Dona Como El mural de La Última Cena, obra de Leonardo da Vinci que se encuentra en Milán Ha concluido el tiempo del carnaval. Casi todas las confesiones cristianas comienzan la cuaresma, que son los cuarenta días de preparación para la Pascua. Y este momento es vivido de diversas maneras, pero en muchas de las Iglesias se prescribe el ayuno ritual. Pero para ayunar, debe haber comida.

  1. Al leer la Biblia, el tema de la comida es omnipresente, aunque a menudo no se nota en absoluto;
  2. En el Nuevo Testamento, Jesús come todo el tiempo y con todo tipo de personas;
  3. Y la comida también juega un papel importante en sus parábolas: la pequeña semilla de mostaza, la sal que no sala, la multiplicación de los panes y los peces, etc;

El hecho que la comida y su ingesta jueguen un papel importante no solo en el Nuevo Testamento sino en toda la Biblia no es una coincidencia. Tener suficiente comida y bebida en los tiempos bíblicos y en la sociedad campesina de la época de Jesús dependía, en gran medida, del clima favorable. Durante La Cena Jesús Se Dona Como Los animales entrando al Arca de Noe. Fresco de Aurelio Luini en el Monasterio de San Mauricio, en Milán. En la Biblia, Dios le dice a Noé: “Todo lo que se mueve y vive debe servirte de alimento” (Shutterstock) Desde el principio la Biblia se refiere a cuál es la comida adecuada. Cuando Dios creó al hombre el anuncio es claro: “Mira, te daré todas las plantas que forman semillas por toda la tierra, y todos los árboles que dan fruto con semillas.

De modo que la supervivencia de las familias agrícolas no está en sus manos sino en los devenires climáticos. Por eso manejan la comida con mucho cuidado, y el tema domina el pensamiento bíblico. Deben servirte para nutrirte”.

(Gen 1. 29) El concepto detrás de esto se llamaría hoy una forma de veganismo. Entonces, ¿es esta la receta dietética divina? No. Esto es más un ideal paradisíaco en el que las personas y los animales solo comen plantas. Después del diluvio las reglas cambian cuando Dios le dice a Noé y su familia: “Todo lo que se mueve y vive debe servirte de alimento”.

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(Génesis 9,3) En el judaísmo ortodoxo, las regulaciones dietéticas que se enumeran en el Antiguo Testamento todavía se aplican hoy. Leemos en el Levítico 11, 3-20 : “De entre los animales, comeréis todo el que tiene pezuña hendida y que rumia.

Pero de los que rumian o que tienen pezuña, no comeréis: el camello , porque rumia pero no tiene pezuña hendida, lo tendréis por inmundo. También el conejo , porque rumia pero no tiene pezuña, lo tendréis por inmundo. Asimismo la liebre , porque rumia pero no tiene pezuña, la tendréis por inmunda.

También el cerdo , porque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas pero no rumia, lo tendréis por inmundo. De su carne no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto: los tendréis por inmundos. De todos los animales que viven en las aguas comeréis estos: todos los que tienen aletas y escamas, ya sean de mar o de río, los podréis comer.

Pero tendréis como cosa abominable todos los que no tienen aletas ni escamas, ya sean de mar o de río, entre todo lo que se mueve y entre toda cosa viviente que está en las aguas. Os serán, pues, abominación: de su carne no comeréis, y abominaréis sus cuerpos muertos. Durante La Cena Jesús Se Dona Como La recolección del maná en el desierto, por Giovanni Battista Tiépolo ¿De dónde proceden estas normativas que determinan el consumo de animales en función de su forma? Hay varias interpretaciones posibles: Que hay razones higiénicas, estéticas o morales que llevan a los israelitas a estas regulaciones. Quizás el enfoque también esté en diferenciarse de otras culturas con los propios hábitos alimenticios. Pero lo que es bastante seguro: la Biblia no estableció originalmente estas regulaciones, un comportamiento alimentario ya existente se convirtió, posteriormente, en un mandamiento divino.

  1. Tendréis por abominable todo lo que en las aguas no tiene aletas y escamas;
  2. Entre las aves tendréis por abominables, y no se comerán por ser abominación, las siguientes: el águila, el quebrantahuesos, el azor, el gallinazo, el milano según su especie; toda clase de cuervos; el avestruz, la lechuza, la gaviota, el gavilán según su especie; el búho, el somorgujo, el ibis, el calamón, el pelícano, el buitre, la cigüeña, la garza según su especie, la abubilla y el murciélago”;

Tan importante es el tema del alimento en las Sagradas Escrituras, que será el mismo Dios que les enviará a los Israelitas Codornices y Maná , como leemos en Exodo16: 1, 36. “…luego el Señor le dijo a Moisés: “He oído las quejas de los israelitas. Ahora diles: ‘Por la tarde tendrán carne para comer, y por la mañana tendrán todo el pan que deseen. Por un plato de lentejas, Esaú le vendió a Jacob la primogenitura, dice La Biblia Un plato famoso era el de las lentejas. Fue por un plato de lentejas que Esaú vendió su primogenitura a su hermano Jacob, el gran patriarca llamado también Israel (Éxodo, 25:27-34). Nosotros utilizamos muy coloquialmente ese evento: “no me vendo por un plato de lentejas” Dios mismo dio al profeta Ezequiel una receta que consistía en un “cocido mixto”, que los italianos llaman el “misto cotto alla Dio” (cocido mixto a la manera de Dios).

  • Así ustedes sabrán que yo soy el Señor su Dios'”;
  • Se trata de lo que Yahvé le recomendó al profeta (Ezequiel, 4, 9-12) comer en su cautiverio: trigo, cebada, habas, lentejas, mijo y avena;
  • O sea, un mixto de cereales y legumbres;

Y así miles de ejemplos más. En el nuevo testamento Jesús hará un manejo bastante laxo de estos mandamientos alimentarios. Se le cita diciendo: “Nada que entre a una persona desde el exterior puede inmunizarla, pero lo que sale de una persona la contamina”.

  1. (Mc 7:15) Esto apunta a una reinterpretación de los términos “limpio” e “impuro”;
  2. En el Antiguo Testamento estos términos no se piensan moralmente, sino que son una categoría de orden: lo que cumple el orden divino es puro, todo lo demás no es;

Jesús entonces interpreta las categorías moralmente y establece un enfoque diferente: el hombre ya no es puro siguiendo las reglas, sino por lo que piensa y hace. Un cambio de concepción radical para el judaísmo. Jesús comerá a menudo con muchas personas diferentes y desea ser visto con estas personas.

Junto con otros signos como curaciones o la expulsión de demonios, las comidas son un signo que algo está cambiando. Come junto a seres impuros. Y él mismo nos dice sobre su dieta y forma de comer en Mateo 11:18-20 “Vino Juan el Bautista, que no toma vino ni come mucho, y ustedes dicen que está endemoniado.

Y luego vengo yo, el Hijo del hombre, que como y bebo, y me acusan de glotón, bebedor de vino y amigo de cobradores de impuestos y de gente de la peor calaña. Pero uno demuestra la sabiduría con sus acciones”. Durante La Cena Jesús Se Dona Como Fresco de Jesús con sus discípulos San Pedro y San Andrés, que pescaban. Está en San Geminiano, Italia (Shutterstock) Esto también se nota en lo que se comía. La dieta normal de las personas en el Medio Oriente era predominantemente vegetariana y consistía en muchas verduras, frutas, frutas, nueces y aceitunas o su aceite; el pan es siempre un alimento básico.

La carne es muy rara, porque las ovejas y las vacas se crían principalmente por su lana o leche, los animales sacrificados por su carne no son una fuente de estos productos secundarios. Además, cuando se sacrifica un cordero, de repente hay mucha carne fresca que se echa a perder muy rápidamente.

Así que tiene que ser una ocasión especial con mucha gente para que la matanza valga la pena. La reacción del hermano mayor en la parábola del hijo pródigo se puede explicar en tal contexto cuando se le prepara un banquete al hermano menor que regresa y se mata el ternero cebado; como leemos en Lucas 15: 21-23: “…Y el hijo (que regresa buscando el perdón) le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta. ” Y luego en Lucas 15: 27-29: ” Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano.

Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. ” Jesús, luego de su resurrección, junto al lago Tiberíades preparará un desayuno con pescado asado en la playa, como vemos en Juan 21: 7-14 “¡Es el Señor!—dijo a Pedro el discípulo a quien Jesús amaba.

  • Tan pronto como Simón Pedro le oyó decir: «Es el Señor», se puso la ropa, pues estaba semidesnudo, y se tiró al agua;
  • Los otros discípulos lo siguieron en la barca, arrastrando la red llena de pescados, pues estaban a escasos cien metros de la orilla;

Al desembarcar, vieron unas brasas con un pescado encima, y un pan. Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar—les dijo Jesús. Simón Pedro subió a bordo y arrastró hasta la orilla la red, la cual estaba llena de pescados de buen tamaño. Eran ciento cincuenta y tres, pero a pesar de ser tantos la red no se rompió.

—Vengan a desayunar—les dijo Jesús. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio a ellos, e hizo lo mismo con el pescado.

Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de haber resucitado”. Durante La Cena Jesús Se Dona Como Fresco de Las bodas de Canaan, donde Jesús convirtió el agua en vino. en Praga, República Checa. (Shutterstock) Otro símbolo importante es el vino. Es una parte constitutiva de la comida de la Pascua judía y no es menos un símbolo de celebración: el pan y el vino de la Última Cena significan la satisfacción de las necesidades básicas y la celebración del reino de Dios.

Entonces Jesús toma conscientemente estos dos alimentos y los convierte en su cuerpo y sangre. No es casualidad que, según la presentación del Evangelio de Juan, Jesús inició su ministerio público en las bodas de Caná convirtiendo el agua en vino, para que continúe la celebración.

La Última Cena

En el libro de Amós del Antiguo Testamento, en el paraíso habrá “las montañas rezuman vino y todas las colinas se desbordan”. (Am 9:13) También surgieron discusiones en el cristianismo primitivo sobre la práctica de los sacrificios rituales, como bien señala el apóstol Pablo en primera carta a los Corintios.

La pregunta es si los cristianos pueden comprar la carne en el mercado de Corinto la cual proviene casi exclusivamente de las ofrendas en los templos paganos. Parte de la carne que se sacrificaba se quemaba, parte la comían los sacrificadores y la mayoría se entregaba a los sacerdotes, quienes a su vez vendían gran parte de ella, esa es una importante fuente de ingresos.

Así es como la carne termina en el mercado. Algunos cristianos argumentan que esto no es un problema, después de todo, estos dioses a quienes sacrifican las ovejas y carneros no existen. Sin embargo, otras voces en la iglesia tienen una percepción diferente del tema y es por eso que el apóstol tratará este tema en una discusión larga que abarca varios capítulos. Durante La Cena Jesús Se Dona Como Hostias, el alimento de la Eucaristía (Archivo) La comida y su ingesta aparecen en contextos muy diferentes en la Biblia. Sin embargo, en todos los libros circula la idea que, simplemente, no se puede aceptar comida y bebida ignorando sus orígenes de donde proviene, donde se procesaron. Pensamientos que aún hoy preocupan a la gente. A punto es tan importante la comida que los Cristianos celebrarán dominicalmente “la Cena del Señor”.

  • La celebración ritualizada de la última cena de Jesús, el cual celebro un seder de Pesaj;
  • Esta recreación será el alimento espiritual para los cristianos los cuales con diversas formas y diversas apreciaciones teológicas para la interpretación de la misma, repetirán lo acontecido y las palabras dichas en esa cena;

El ayuno Como hemos leído si la comida era una parte fundamental, también lo era el ayuno. El privarse de los alimentos por cuestiones variadas implica un auto-control de sí mismo, un auto domino de la voluntad del hombre y un solicitar el arrepentimiento por alguna falta. Como contrapartida a comer, el ayuno ocupa un lugar importante en el Antiguo y Nuevo Testamento 162 En el Antiguo Testamento varios personajes del mismo ayunan: Isaías, Moisés ayunó cuarenta días y noches cuando estuvo en el monte con Dios (Éxodo 34:28). El rey David ayunó (2 Samuel 12:15-25. ) El libro de Daniel, 1:8-16, describe un ayuno parcial (permitir el consumo exclusivo de ciertos tipos de comida y bebida), y sus efectos en la salud de quienes lo practican. Ester pide a todos los judíos que oren y ayunen junto a ella durante tres días (Ester 4:16).

En el Nuevo Testamento la práctica del ayuno era bastante habitual, como reportan los Evangelios, el Libro de los Hechos y algunas epístolas del Nuevo Testamento. Jesús se retira a la soledad del desierto, ayunando por cuarenta días, luego de los cuales fue tentado tres veces por el diablo y leemos en Mateo 4:2 “Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre”.

Jesús advirtió a sus seguidores acerca de ayunar para ser vistos por otros, y brindó indicaciones para que el ayuno fuese en privado como nos dice Mateo 6:16-18 “Cuando ayunes, que no sea evidente, porque así hacen los hipócritas; pues tratan de tener una apariencia miserable y andan desarreglados para que la gente los admire por sus ayunos.

Les digo la verdad, no recibirán otra recompensa más que esa. Pero tú, cuando ayunes, péinate y lávate la cara. Así, nadie se dará cuenta de que estás ayunando, excepto tu Padre, quien sabe lo que haces en privado; y tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.

” En Mateo 17:21 “…Pero estos males no sale sino con oración y ayuno. ” Nos deja en claro que ciertos males solamente pueden ser sanados con oración y ayuno. El apóstol Pablo, ayunó durante tres días después de haber sido cegado por una visión , camino a la ciudad de Damasco, Hechos 9:9. Durante La Cena Jesús Se Dona Como El Papa Francisco sostiene el cáliz mientras celebra la Eucaristía durante la Misa como parte de la Jornada Mundial de la Juventud, en la Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano. 22 de noviembre de 2020. Vincenzo Pinto/Pool vía REUTERS En la actualidad todos los cristianos de todas las corrientes practican ayunos en diversos momentos y por diversos motivos. Pero hay dos tiempos fundamentales y fuertes para estas prácticas: el adviento, periodo antes de la Navidad; y la cuaresma, cuarenta días antes de la Pascua.

Estos tiempos son compartidos en común por casi todas las corrientes del cristianismo. Los que vivimos en países de mayoría católica, sabemos que los viernes de cuaresma “no se come carne” y el ayuno más conocido es el del miércoles de ceniza y del viernes Santo.

Pero es el viernes Santo el que caló más profundo en la sociedad. Ese día no se come carne, esa disposición quedó grabada a fuego, por lo menos en mi país la Argentina. El viernes santo es día de ayuno y abstinencia. Es decir se puede ayunar todo el día y abstinencia ¿de qué cosa se trata? De abstenerse de comer carne y en un país carnívoro como este ese día es fatal.

Pero se puede comer pescado. Días anteriores al viernes santo las filas para comprar pescado son kilométricas y el precio de este se eleva hasta las nubes. Antes el Bacalao era el pescado típico para esta fecha y las tradicionales “empanadas de vigilia” las cuales puede ser de atún, merluza, queso o dulces, estas comidas están a la orden del día.

Por tanto ese día, extrañamente, practicante o no; no comen carme. Pero se comen kilos y kilos de pescado y docenas de empanadas de vigilia. Pero carne, no. Somos muy respetuosos de las normas. Obviamente ese no es el sentido de la abstinencia y no hace más que generar cierta gracia la “abstinencia carnívora” si nos empachamos de pescado y empanadas.

  • La iglesia católica en varios apartados de su catecismo trata sobre el ayuno;
  • Pero el sentido del ayuno cristiano en la actualidad podría ser reducido a tres consideraciones: 1) Dominar nuestras inclinaciones: tenemos obligación de ser dueños de nosotros mismos para ofrecer al Señor nuestro temple y dominio de sí;

2) Reparar nuestras faltas: al arrepentimiento le sigue la penitencia para reparar el daño causado por nuestras faltas a Dios y a los demás. 3) Mover nuestro ser a la oración y a las peticiones que realizamos: tratar de centrar nuestra propia atención para que sea eficaz nuestra oración.