Que Es Tomar La Cena Del Señor Indignamente?

Que Es Tomar La Cena Del Señor Indignamente
LO QUE SÍ SIGNIFICA – “Indignamente” viene del griego anaxios , que también puede traducirse como irreverentemente ; “esto es, tratándola como una comida común, el pan y la copa como cosas comunes, no entrando en la conciencia de su solemne significado simbólico” ( Diccionario expositivo Vine ).

Eso se confirma por el contexto: el apóstol apunta a la conducta irreverente de los corintios al decir que «al comer, cada uno toma primero su propia cena; y uno pasa hambre y otro se embriaga» (v. 21); y, después, dice que comer la cena indignamente es hacerlo «sin discernir correctamente el cuerpo del Señor» (v.

29). En resumen, participar de la cena del Señor indignamente es comerla irreverentemente, sin discernir correctamente el cuerpo del Señor.

¿Qué es tomar indignamente la Santa Cena?

¿Cuál debe ser nuestra actitud cuando participamos de la Santa Cena? –

  • ¿Cómo podemos prepararnos para participar de la Santa Cena? ¿En qué podemos pensar durante la Santa Cena que nos ayude a recordar la expiación del Salvador?

Antes de participar de la Santa Cena debemos prepararnos espiritualmente. El Señor ha hecho hincapié en que ninguna persona debe participar indignamente de la Santa Cena, lo cual significa que debemos arrepentirnos de nuestros pecados antes de tomarla. Las Escrituras dicen: “…si alguien ha transgredido, no le permitáis participar sino hasta que se haya reconciliado” ( D.

y C. 46:4 ). El Señor instruyó a Sus doce discípulos nefitas, diciendo: “…no permitáis que ninguno a sabiendas participe indignamente de mi carne y de mi sangre, cuando las administréis; porque quien come mi carne y bebe mi sangre indignamente, come y bebe condenación para su alma…” ( 3 Nefi 18:28–29 ).

Durante el servicio sacramental, debemos alejar de nuestra mente cualquier pensamiento mundano; debemos tener un espíritu de oración y ser reverentes; debemos pensar en la expiación de nuestro Salvador y estar agradecidos por ella. Debemos examinar nuestra vida y buscar la manera de mejorarla, y renovar nuestra determinación de guardar los mandamientos.

No es necesario que seamos perfectos antes de participar de la Santa Cena, pero debemos tener el espíritu de arrepentimiento en nuestro corazón. La actitud que tengamos al participar de la Santa Cena influirá en la experiencia que tengamos con esta ordenanza.

Si participamos de la Santa Cena con un corazón puro, recibiremos las bendiciones prometidas por el Señor.

  • ¿Por qué piensa usted que participar dignamente de la Santa Cena aumenta nuestra fuerza espiritual?

¿Qué significa indignamente según la Biblia?

Adverbio de modo Que se hace o procede o trata con un inferior mérito o calidad o respeto del que corresponde.

¿Quién come indignamente el cuerpo de Cristo?

1 Sed imitadores de mí, así como yo lo soy de a Cristo. 2 Y os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las a instrucciones tal como os las enseñé. 3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la a cabeza de la mujer, y Dios, la b cabeza de Cristo.

  1. 4 Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, deshonra su cabeza;
  2. 5 Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, deshonra su cabeza, porque lo mismo es que si se hubiese rapado;

6 Porque si la mujer no se cubre la cabeza, córtese también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, cúbrase. 7 Porque el varón no ha de cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón, 8 porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, 9 Y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

10 Por lo cual, la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles. 11 Pero en el Señor, ni el a varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón. 12 Porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.

13 Juzgad vosotros mismos: ¿Es apropiado que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14 La naturaleza misma, ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 15 Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso, porque en lugar de velo le es dado el cabello.

16 Con todo eso, si alguno quiere ser a contencioso , nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios. 17 Pero en esto que os anuncio, no os alabo, porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor.

18 Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros a disensiones ; y en parte lo creo. 19 Porque es preciso que entre vosotros haya a herejías , para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. 20 Cuando, pues, os reunís en común, esto a no es comer la cena del Señor.

21 Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. 22 Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la a iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó a pan , 24 y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

  1. 25 Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo a convenio en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebáis, en memoria de mí;
  2. 26 Porque todas las veces que comáis este a pan , y bebáis esta copa, la b muerte del Señor anunciáis hasta que él venga;

27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor a indignamente , será b culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, a examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, come y bebe a juicio para sí.

  1. 30 Por lo cual hay muchos a enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen;
  2. 31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;
  3. 32 Pero siendo juzgados, somos a disciplinados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo;

33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros. 34 Si alguno tiene hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando llegue.

¿Qué le puede pasar a una persona que come y bebe el cuerpo y la sangre del Señor en pecado?

Lectura del santo evangelio de hoy según San Juan 6,52-59 – EN aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

¿Cuándo se debe tomar la Cena del Señor?

18 abril 2011 Que Es Tomar La Cena Del Señor Indignamente Fuente de la imagen, AP Pie de foto, El estudio señala que la confusión se debe a la utilización de dos tipos de calendarios en el Nuevo Testamento. Los cristianos conmemoran la Última Cena de Jesucristo el jueves de Semana Santa, pero una nueva investigación sostiene que se llevó a cabo el miércoles antes de su crucifixión. Colin Humphreys, de la Universidad de Cambridge, señala que las discrepancias en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas en relación al de Juan surgieron porque aquéllos toman como referencia un antiguo calendario diferente al judío.

El investigador concluye que la fecha exacta de la Última Cena fue el 1 de abril del año 33 después de Cristo. Esto puede significar también que el arresto, interrogación y juicio de Jesús no se produjo en un sólo día.

El profesor Humphreys sostiene que los resultados de su investigación podrían servir de base para que finalmente se establezca el primer domingo de abril como el día de Pascua.

¿Qué es comer su carne y beber su sangre?

COMENTARIO HISTÓRICO DE JUAN 6. – – Juan establece los sucesos de este capítulo en la segunda fiesta de la pascua, por lo tanto, es el segundo año del ministerio de Cristo. Jesús da de comer milagrosamente a cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y los niños.

  1. La multitud se entusiasma al pensar que Cristo puede alimentar a todo un ejército, sanar a los heridos en las batallas, y deciden coronarlo como rey para que los libere del imperio romano, pero Jesús envía a los apóstoles al otro lado del mar de Galilea y él se queda solo para orar;

Cuando los apóstoles estaban llegando a la mitad del lago, Cristo los alcanzó caminado sobre las aguas. Al día siguiente, muchas personas lo siguieron para seguir disfrutado de los panes y los peces. Cristo presenta la verdad crucial para obtener la salvación: “Yo soy el pan de vida”.

  1. Este pasaje se aplica en un sentido especial a la Cena del Señor y tiene los siguientes significados: 1) Comer la carne y beber la sangre de Cristo es recibirle como Salvador personal; 2) Comer la carne y beber la sangre de Cristo es creer que perdona nuestros pecados, y que somos completos en él; 3) Un conocimiento teórico no nos beneficiará;

Debemos alimentarnos de él, de tal manera que su vida llegue a ser nuestra vida”.

¿Por qué debemos tomar la Santa Cena?

Información adicional – Cuando instituyó la Santa Cena, Jesucristo dijo: “Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. Esta copa es el nuevo convenio en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lucas 22:19–20). La Santa Cena ofrece a los miembros de la Iglesia la oportunidad de meditar y recordar con gratitud la vida, el ministerio y la expiación del Hijo de Dios.

El pan partido es un recordatorio de Su cuerpo y Su sufrimiento físico, en particular Su sufrimiento en la cruz. Es también un recordatorio de que por medio de Su misericordia y gracia, todas las personas resucitarán y tendrán la oportunidad de vivir eternamente con Dios.

El agua es un recordatorio de que el Salvador derramó Su sangre debido a un intenso sufrimiento y angustia espirituales que comenzaron en el Jardín de Getsemaní y concluyeron en la cruz. En el jardín, Él dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte” (Mateo 26:38).

  • Al someterse a la voluntad del Padre, Él sufrió más de lo que nos es posible comprender: “La sangre le [brotó] de cada poro, tan grande [fue] su angustia por la iniquidad y abominaciones de su pueblo” (Mosíah 3:7);

Él sufrió por los pecados, los pesares y los dolores de todas las personas, para hacer posible la remisión de los pecados de los que se arrepientan y vivan el Evangelio (2 Nefi 9:21–23). Por medio del derramamiento de Su sangre, Jesucristo salvó a toda la gente de lo que las Escrituras llaman la “transgresión original” de Adán (Moisés 6:54).

El participar de la Santa Cena es un testimonio ante Dios de que el recuerdo de Su Hijo se extenderá más allá del corto tiempo que dura esa sagrada ordenanza. El prometer recordarle siempre y testificar estar dispuesto a tomar sobre uno mismo el nombre de Jesucristo y guardar Sus mandamientos forman parte de esta ordenanza.

Al participar de la Santa Cena y hacer estos compromisos, los miembros de la Iglesia renuevan los convenios que hicieron al bautizarse (véase Mosíah 18:8–10; D. y C. 20:37). A cambio, el Señor renueva la promesa de redimir los pecados y permitir que los miembros de la Iglesia “siempre puedan tener su Espíritu consigo” (D.

  • y C;
  • 20:77);
  • La compañía constante del Espíritu es uno de los mayores dones de la vida terrenal;
  • En preparación para la Santa Cena, todas las semanas, los miembros de la Iglesia dedican un tiempo para examinar sus propias vidas y arrepentirse de sus pecados;

No tienen que ser perfectos para participar de la Santa Cena, pero deben tener un espíritu de humildad y arrepentimiento en sus corazones. Todas las semanas dan lo mejor de sí para prepararse para esa sagrada ordenanza con un corazón quebrantado y un espíritu contrito (véase 3 Nefi 9:20).

¿Qué significa comer el pan y beber la copa?

Transcript – EL SIGNIFICADO DEL PAN Y EL VINO EN LA CENA DEL SEÑOR Cada vez que celebramos la Santa Cena, estamos anunciando la muerte y resurrección del Señor, hasta que Él vuelva por su Iglesia. 1 Corintios 11. 26 “Así pues, todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga”.

EL SIGNIFICADO DEL PAN La Biblia explica que Jesús es el pan de vida y el pan que descendió del cielo, por ello los que nos alimentamos espiritualmente de Él no morimos, sino que vivimos para siempre (Juan 6.

48 / 6. 50-51,58). El pan representa el Cuerpo de Cristo, es decir la muerte que el Señor sufrió como pago por nuestros pecados. Así como el pan fue partido para que todos los discípulos comieran de él, después de la cruz, el cuerpo del Señor fue arado, marcado por los látigos y golpes, y luego molido por nuestros pecados (1 Corintios 11.

  1. 23-24);
  2. Isaías 53;
  3. 5 “Mas él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados;
  4. Por darnos la paz, cayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados”;
  5. El pan también representa la comunión con el Cuerpo de Cristo, es decir el compañerismo con nuestros hermanos en la fe;

Lo que nos enseña que ningún cristiano puede vivir para Cristo independientemente sino mantiene una relación permanente con sus hermanos de la fe, ya que como un cuerpo, nos necesitamos los unos a los otros (1 Corintios 10. 1617). EL SIGNIFICADO DEL VINO El vino representa la Sangre del Señor, que fue derramada para perdón de pecados, para darnos vida y paz para con Dios (Hebreos 9.

22 / Colosenses 1. 20). El vino representa la sangre que da vida y la resurrección del Señor venciendo sobre la muerte y el Hades. Deuteronomio 12. 23 “Porque la sangre es la vida”. La Biblia muestra que el Señor derramó siete veces de su sangre, cada una de ellas conlleva bendición para nosotros; la sangre derramada en la cruz es del nuevo pacto, que dejó caducado el antiguo pacto hecho con Israel (Marcos 14.

24 / Lucas 22. 20). La sangre del Señor nos limpia de todo pecado (1 Juan 1. 7), nos purifica (Hebreos 9. 13, 22), nos libera (Efesios 1. 7 / Hebreos 9. 12), nos hace aptos para toda buena obra (Hebreos 13. 20-21). 1 Juan 1. 7 “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo, su Hijo,[m] nos limpia de todo pecado”.

La sangre de Jesucristo fue derramada para redención, sin embargo, los israelitas pidieron que la sangre cayera sobre ellos para condenación expresando “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos” (Mateo 27.

24-25). Es importante indicar que el pan y el vino de la Santa Cena, en ningún momento se transforman en el cuerpo y la sangre del Señor (conocido como Transustanciación), sino que representan o simbolizan su Cuerpo y su Sangre. PASTOR NESTOR M.

¿Cuáles son los beneficios de la Cena del Señor?

La Santa Cena: Una renovación para el alma El Espíritu sana y renueva nuestra alma. La bendición prometida de la Santa Cena es que “siempre [podremos] tener su Espíritu [con nosotros]”. En una ocasión, un grupo de jovencitas me preguntó: “¿Qué le hubiera gustado saber cuando tenía nuestra edad?”.

  1. Si respondiera a esa pregunta ahora, les diría: “Cuando tenía su edad me hubiera gustado entender mejor la importancia de la Santa Cena; quisiera haber entendido la Santa Cena de la forma en que el élder Jeffrey R;

Holland la describió. Él dijo: ‘Una de las invitaciones inherentes de la ordenanza de la Santa Cena es que sea una verdadera experiencia espiritual, una santa comunión, una renovación del alma’ 1 “. ¿De qué manera puede ser la Santa Cena “una verdadera experiencia espiritual, una santa comunión, una renovación del alma” cada semana? La Santa Cena se convierte en una experiencia que nos fortalece cuando escuchamos las oraciones sacramentales y nos volvemos a comprometer a cumplir nuestros convenios.

Para hacerlo, debemos estar dispuestos a tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo 2. Refiriéndose a esa promesa, el presidente Henry B. Eyring enseñó: “Eso significa que tenemos que considerarnos como que le pertenecemos; lo colocamos en el primer lugar de nuestra vida; deseamos lo que Él desea y no lo que nosotros queremos o lo que el mundo nos enseña que debemos ambicionar” 3.

Cuando tomamos la Santa Cena, también hacemos convenios de “recordarle siempre” 4. La noche antes de ser crucificado, Cristo reunió a Sus apóstoles e instituyó la Santa Cena. Partió pan, lo bendijo y dijo: “Tomad, comed; esto es en memoria de mi cuerpo, el cual doy en rescate por vosotros” 5.

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Luego tomó un vaso de vino, dio gracias, se lo dio a Sus apóstoles para tomar y dijo: “…esto es en memoria de mi sangre… que es derramada por cuantos crean en mi nombre” 6. Entre los nefitas, y también al restaurar Su Iglesia en los últimos días, repitió que debemos tomar la Santa Cena en memoria de Él 7.

Al participar de la Santa Cena, testificamos a Dios que recordaremos a Su Hijo siempre y no sólo durante la breve ordenanza de la Santa Cena. Eso significa que constantemente acudiremos al ejemplo y las enseñanzas del Salvador para guiar nuestros pensamientos, decisiones y actos 8.

  1. La oración sacramental también nos recuerda que debemos “guardar sus mandamientos” 9;
  2. Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” 10;
  3. La Santa Cena nos da una oportunidad para la introspección y para volcar nuestro corazón a la voluntad de Dios;

La obediencia a los mandamientos trae el poder del Evangelio a nuestra vida, así como mayor paz y espiritualidad. La Santa Cena brinda un momento para una experiencia realmente espiritual al reflexionar en el poder redentor y habilitador del Salvador por medio de Su expiación.

Hace poco, una líder de las Mujeres Jóvenes supo de la fortaleza que recibimos al esforzarnos por participar de la Santa Cena de manera reflexiva. A fin de completar un requisito del Progreso Personal, se puso la meta de concentrarse en las palabras de los himnos y de las oraciones sacramentales.

Cada semana llevaba a cabo una autoevaluación durante la Santa Cena. Recordaba los errores que había cometido y se comprometía a mejorar la próxima semana. Estaba agradecida de poder hacer las cosas bien y llegar a ser limpia. Viendo la experiencia en retrospectiva, dijo: “Estaba poniendo en práctica la parte de la Expiación que corresponde al arrepentimiento”.

  • Un domingo, después de su autoevaluación, empezó a sentirse triste y pesimista;
  • Podía ver que estaba cometiendo los mismos errores una y otra vez, semana tras semana;
  • Pero luego tuvo la clara impresión de que estaba dejando de lado una parte importante de la Expiación: el poder habilitador de Cristo;

Estaba olvidando todas las ocasiones en que el Salvador la ayudó a ser quien necesitaba ser y a prestar servicio más allá de su propia capacidad. Con eso en mente, reflexionó nuevamente sobre la semana anterior. Ella dijo: “Un sentimiento de gozo irrumpió en mi melancolía al observar que Él me había dado muchas oportunidades y habilidades.

Noté con gratitud la habilidad que tuve de reconocer la necesidad de mi hijo aun cuando no era obvia. Observé que un día en que sentía que no había tiempo para una cosa más, pude ofrecer palabras de fortaleza a una amiga.

También había demostrado paciencia en una situación que normalmente producía en mí el efecto contrario”. Finalizó diciendo: “Al agradecer a Dios el poder habilitador del Salvador en mi vida, me sentí mucho más optimista en cuanto al proceso de arrepentimiento que estaba tratando de aplicar y contemplé la siguiente semana con renovada esperanza”.

El élder Melvin J. Ballard enseñó la manera en que la Santa Cena puede ser una experiencia que sana y purifica. Él dijo: “¿Quién de nosotros no ha herido en alguna forma su espíritu por medio de la palabra, el pensamiento o la acción, de domingo a domingo? Cierto es que hacemos cosas que lamentamos y por las cuales deseamos ser perdonados… El medio para obtener el perdón… [es] arrepentirnos de nuestros pecados e ir a aquellos a quienes hayamos ofendido y obtener su perdón; después, debemos acudir a la mesa sacramental donde, si hemos seguido con toda sinceridad los pasos del arrepentimiento, seremos perdonados y la cura espiritual se verificará en nuestra alma…” “Soy testigo”, dijo el élder Ballard, “de que en la administración de la Santa Cena hay presente un Espíritu que entibia el alma de pies a cabeza; se siente que las heridas del espíritu se cicatrizan y la carga se levanta.

Todo aquel que es digno y tiene un verdadero deseo de participar de este alimento espiritual recibe consuelo y felicidad” 11. Nuestra alma herida puede ser sanada y renovada no sólo porque el pan y el agua nos recuerdan el sacrificio del Salvador, de Su carne y de Su sangre, sino porque los emblemas también nos recuerdan que Él siempre será nuestro “pan de vida” 12 y “agua viva” 13.

Tras administrar la Santa Cena a los nefitas, Jesús dijo: “El que come de este pan, come de mi cuerpo para su alma; y el que bebe de este vino, bebe de mi sangre para su alma; y su alma nunca tendrá hambre ni sed, sino que será llena.

“Y cuando toda la multitud hubo comido y bebido, he aquí, fueron llenos del Espíritu” 14. Con esas palabras, Cristo nos enseña que el Espíritu sana y renueva nuestra alma. La bendición prometida de la Santa Cena es que “siempre [podremos] tener su Espíritu [con nosotros]” 15.

Cuando participo de la Santa Cena, en ocasiones me viene a la mente un cuadro que representa al Salvador resucitado con los brazos extendidos, como si estuviera listo para recibirnos en Su amoroso abrazo.

Me encanta ese cuadro. Cuando pienso en él durante la bendición y el reparto de la Santa Cena, mi alma se eleva puesto que casi puedo escuchar las palabras del Salvador: “He aquí, mi brazo de misericordia se extiende hacia vosotros; y a cualquiera que venga, yo lo recibiré; y benditos son los que vienen a mí” 16.

  • Los poseedores del Sacerdocio Aarónico representan al Salvador cuando preparan, bendicen y reparten la Santa Cena;
  • Cuando un poseedor del sacerdocio extiende el brazo para ofrecernos los emblemas sagrados, es como si el Salvador mismo estuviera extendiendo Su brazo de misericordia, invitando a cada uno de nosotros a participar de los preciosos dones de amor que se ponen a nuestra disposición mediante Su sacrificio expiatorio: los dones del arrepentimiento, el perdón, el consuelo y la esperanza 17;

Cuanto más meditemos sobre el significado de la Santa Cena, más sagrada y significativa será para nosotros. Fue eso lo que un padre de 96 años expresó a su hijo cuando éste le preguntó: “Papá, ¿por qué vas a la Iglesia? No puedes ver ni escuchar, y te es difícil trasladarte de un lugar a otro.

¿Por qué vas a la Iglesia?”. El padre contestó: “Por la Santa Cena. Voy a participar de la Santa Cena”. Ruego que cada uno de nosotros vaya a la reunión sacramental preparado para tener “una verdadera experiencia espiritual, una santa comunión, una renovación de [nuestra] alma” 18.

Sé que nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador viven. Agradezco la oportunidad que la Santa Cena nos brinda de sentir Su amor y participar del Espíritu. En el nombre de Jesucristo. Amén.

¿Qué pasaría si se come indignamente el pan y se bebe el vino consagrado como el cuerpo y la sangre de Cristo?

Lección 61. ª – Sobre la Eucaristía o Comunión P. – ¿Qué es la Santísima Eucaristía? R. – El sacrificio y sacramento del altar, que Jesu-Cristo instituyó la noche antes de morir. – En el primer precepto de la Iglesia hablamos del sacrificio de la Misa. La voz Eucaristía viene del griego, y quiere decir acción de gracias, y ciertamente que por nada se las debemos mayores a Dios Nuestro Señor como por haber instituido el augustísimo sacrificio y sacramento de nuestros altares; y con nada se las podemos dar mejor, que ofreciéndole ese mismo sacrificio y la sagrada Comunión.

En los otros Sacramentos se nos da gracia, en este además al Autor de la gracia, y por eso es el más excelente de los siete, y el centro de los demás y de todo el culto católico y de la misma Iglesia militante.

Se llama absolutamente el Santísimo; también Sacramento del altar , porque en el altar cristiano se consagra, y porque se conserva en el sagrario del altar; Pan de ángeles , porque, bajo las especies de pan, está el mismo Señor que hace bienaventurados a los ángeles, y porque para recibirlo habríamos de llegar con pureza de ángeles, y a los que bien comulgan hace como ángeles; Pan de los hijos de Dios , porque sólo éstos, que son los fieles que están en gracia, lo han de recibir, alimentando sus almas con el   -323-   manjar divino, y por esto mismo se llama sagrada Mesa, banquete eucarístico ; llámase comunión , esto es, común unión, pues sin distinción de categorías ni de raza, participamos de un alimento espiritual, común a todos, que nos une a Cristo y en Cristo; Hostia sagrada que se ofrece en la Eucaristía, como hostia o víctima propiciatoria, por los pecados del mundo; y pasando por alto otros nombres, como sacramento de amor, misterio del altar, tiene varias denominaciones que se toman de las figuras con que Dios lo anunció desde el principio de los siglos.

  • En el paraíso terrenal plantó Dios el árbol de la vida para preservar al hombre inocente de la muerte del cuerpo; y en el paraíso espiritual de la Iglesia militante puso el Santísimo Sacramento, cual nuevo árbol de vida, que nos conserve la vida de la gracia, y a su tiempo nos dé la resurrección del cuerpo y la gloria;

Melquisedec ofreció a Dios en sacrificio pan y vino, y en la sagrada Eucaristía se ofrece el cuerpo y sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino. En Egipto, con la sangre del cordero pascual, libró el ángel del Señor a los hebreos del tirano Faraón, quedando expeditos para caminar hacia la tierra prometida; y en la Iglesia, la sangre de Jesu-Cristo Sacramentado, a quien se llama Cordero de Dios, amansa la justa cólera del Juez divino, y nos da vigor para dirigirnos al cielo prometido.

  • En el desierto, sustentó Dios a su pueblo con el maná que caía del cielo, y con el maná, más milagroso aún, de la Comunión sustenta nuestras almas en este mundo, que cual desierto atravesamos en dirección a nuestra patria;

Al tratar del precepto de la Misa vimos cuándo y cómo fue instituida por Nuestro Señor Jesu-Cristo, la víspera de morir por nosotros en la Cruz; pues entonces mismo quedó instituido el Santísimo Sacramento, que permanece en la hostia u hostias consagradas en la Misa, y que en vez de consumirse, se guardan para el culto y para bien de los fieles.

  • -324-   P;
  • – Decidme ahora: ¿para qué es el Santísimo Sacramento de la Comunión? R;
  • – Para que recibiéndole dignamente, sea mantenimiento de nuestras almas y nos aumente la gracia;
  • – ¿Por qué decís dignamente? R;

– Porque no sustenta nuestras almas, si no le recibimos con la disposición necesaria de alma y cuerpo. De los fines excelentísimos por que Nuestro Señor instituyó el Sacramento del altar, el más propio es el que pone aquí el Catecismo, a saber: alimentar nuestras almas, y acrecentarnos la gracia o vida sobrenatural.

La Comunión es manjar del justo; la Confesión, medicina del pecador; por eso muchos doctores tratan antes de la Comunión que de la Confesión; pero Ripalda, Astete y otros ponen primero la Confesión, porque, como todos, quien más quien menos, somos pecadores, y adolecemos de alguna enfermedad en el alma; nos disponemos con la medicina de la confesión para que nos entre en provecho el manjar divino.

Para el cuerpo nos da Dios alimento corporal, y para el alma alimento espiritual; y como para el cuerpo nos proporciona el mundo material varias substancias nutritivas, así la Iglesia nos suministra varios manjares para el alma, según quedó explicado en la cuarta petición del Padre nuestro; mas como el principal sustento del cuerpo es el pan, el del alma lo es el cuerpo sagrado de Cristo, que recibimos bajo las especies de pan, y que llamamos Pan Eucarístico.

Nuestro divino Salvador ofreció al Padre en la Cruz su cuerpo y sangre para merecernos la gracia y la gloria, y en la mesa eucarística nos da ese mismo cuerpo y sangre para comunicarnos con abundancia aquella gracia, con la que vayamos a la gloria.

De esa gracia eran figura los milagros que por su humanidad santísima hizo el Señor, mientras en forma natural y visible predicaba por la Judea; y nos dan a entender los efectos, más estupendos aún, que sigue   -325-   obrando en forma invisible con los que dignamente comulgan, siendo de notar que con cuanto mejor disposición recibimos el Cuerpo de nuestro Señor Jesu-Cristo, tanto más abundantes y preciosos son esos frutos.

– Pues ¿qué disposición es necesaria de parte del alma? R. – Estar en gracia de Dios. – Y el que cayó en pecado mortal, ¿cómo se ha de disponer para comulgar? R. – Confesándose. – Y el que después de confesado recuerda algún pecado grave que dejó por olvido, ¿qué ha de hacer? R.

– Confesarlo antes, o en la primera confesión que haga después. El pan no aprovecha a un muerto, ni el Cuerpo de Cristo a quien lo recibe en pecado mortal. ¡Qué desacato presentarse en un convite, quien odia de muerte al amo de la casa! Pues ¿qué agravio tan atroz no hará al Rey del cielo, el que en pecado mortal se pone a la mesa, en que el mismo Señor nos alimenta nada menos que con su propia carne y sangre? El que en gracia de Dios se acerca a comulgar, recibe una prenda de la gloria; mas quien a sabiendas llega en pecado mortal, él mismo, imitando al traidor Judas, se traga su propia condenación, de modo que si a tiempo no hace verdadera penitencia de tan horrendo sacrilegio, va irremisiblemente al infierno.

  1. A muchos, dice el Apóstol, castiga el Señor con enfermedades y muerte imprevista por haber comulgado mal;
  2. En Judas entró furiosamente Satanás, en cuanto con mala conciencia recibió del divino Maestro el bocado misterioso;

Pudiera suceder que pensando uno hallarse en gracia, tuviese algún pecado mortal, y sin reparar en él recibiese el Cuerpo del Señor; este tal, ¿comulga sacrílegamente? No, señor; antes, supuesto que haya empleado la debida diligencia para llegarse bien dispuesto,   -326-   y si está por lo menos atrito de todos sus pecados, puede esperar que con la misma comunión se le dará la gracia; doctrina de gran consuelo para ciertas almas sobradamente acongojadas o escrupulosas, a quienes el confesor manda se tranquilicen.

Repare el cristiano en lo que añade el Catecismo, porque es verdad que quien peca mortalmente, recobra la gracia con un acto de contrición perfecta, aunque deje la confesión para el tiempo en que obliga; pero no es menos verdad, pues lo enseña el Concilio de Trento, que ese acto de contrición no le basta para comulgar, sino que es necesario confesarse antes, a no ser que no haya confesor y sea preciso comulgar.

Esta excepción la ignoran generalmente los fieles, y en más de un caso puede aprovechar a las almas. Sépase, ante todo, que un diácono, por más que no puede confesar, puede, a falta de sacerdote, dar el Santo Viático o la Comunión; además, fuera del artículo de la muerte, no todo sacerdote goza de la jurisdicción necesaria para confesar; y en fin, que puede por varias causas haber quien administre la sagrada comunión, y no haber ni allí ni bastante cerca, con quien podernos confesar, sin grave daño nuestro o ajeno 139.

En esos casos se puede con verdad decir que falta confesor; y en los siguientes, que hay precisión de comulgar: 1. º En peligro de muerte, sea cual quiera la causa que lo origine. º Cuando urge el precepto pascual.

3:º Si de no comulgar se sigue grave escándalo o injuria. º Para librar las hostias consagradas de perecer en un incendio o terremoto, o de ser profanadas de gente impía 140. En esos casos, faltando el confesor, comulga bien el pecador contrito. En el cuarto caso, no habiendo clérigo que lo haga, cualquier lego o seglar, hombre o mujer, ha de salvar, si puede, el Santísimo, y si es   -327-   preciso, tomarlo él mismo por sus propias manos.

Esto mismo puede hacer en el primer caso, máxime si el enfermo se muere sin quien lo confiese ni dé la Extrema Unción 141. Fresco está hoy en la memoria de todos el hermosísimo ejemplo de un Capitán de nuestro ejército, señor Merry, cuando en Cuba acaba de sacar de entre las llamas no sólo las imágenes sagradas, sino el Copón con las Sagradas Formas, de una iglesia incendiada por los insurrectos, entregando por sus propias manos el divinísimo Sacramento al capellán castrense.

El papa León XIII ha enviado a tan católico militar un Breve pontificio, condecorándole con la Cruz de Pío IX 142. Dedúcese de lo antes dicho, que si uno, arrodillado ya al pie del altar para recibir la comunión, advierte en sí pecado mortal, o que no está en ayunas, no peca si, arrepintiéndose lo mejor que pueda, comulga; y mucho menos peca quien, después de confesado, recuerda habérsele olvidado algún pecado mortal, y comulga, dejando el acusar aquel pecado para la primera vez que vuelva a confesarse, pues aunque es mejor confesarlo antes de comulgar si hay fácil ocasión, no es esto de precepto. .

¿Qué quiere decir sin discernir el cuerpo del Señor?

12 de julio, 2017 – 00h07 Releyendo la exhortación apostólica postsinodal Amoris letitia, del papa Francisco, sobre el amor en la familia, encontré una parte cuya lectura me cuestionó y me indujo a compartirla con usted, pensando que la exposición puede serle útil.

Se trata de la parte titulada Discernir el cuerpo, que abarca los números 185 y 186 del documento. En ella Francisco expresa que es conveniente tomar muy en serio un texto bíblico que suele ser interpretado fuera de su contexto, o de una manera muy general, con lo cual se puede descuidar su sentido más inmediato y directo, que es marcadamente social, destaca.

Se trata de los versículos 17 al 34 del capítulo 11 de la Primera Epístola a los Corintios, donde san Pablo enfrenta una situación vergonzosa de la comunidad. Allí, algunas personas acomodadas tendían a discriminar a los pobres, y esto se producía incluso en el ágape que acompañaba a la celebración de la eucaristía.

Mientras los ricos gustaban sus manjares, los pobres se quedaban mirando y sin tener qué comer. Así “uno pasa hambre, el otro está borracho. ¿No tenéis casas donde comer y beber? ¿O tenéis tan en poco a la Iglesia de Dios que humilláis a los pobres?”.

Comenta Francisco: La eucaristía reclama la integración en un único cuerpo eclesial. Quien se acerca al Cuerpo y a la Sangre de Cristo no puede al mismo tiempo ofender este mismo Cuerpo provocando escandalosas divisiones y discriminaciones entre sus miembros.

Se trata, pues, de “discernir” el Cuerpo del Señor, de reconocerlo con fe y caridad, tanto en los signos sacramentales como en la comunidad, de otro modo, se come y se bebe la propia condenación, según el versículo 29 del citado capítulo 11.

Este texto bíblico es una seria advertencia para las familias que se encierran en su propia comodidad y se aíslan, pero más particularmente para las familias que permanecen indiferentes ante el sufrimiento de las familias pobres y más necesitadas. Continúa el papa: La celebración eucarística se convierte así en un constante llamado para “que cada cual se examine” en orden a abrir las puertas de la propia familia a una mayor comunión con los descartables de la sociedad, y, entonces sí, recibir el sacramento del amor eucarístico que nos hace un solo cuerpo.

  1. No hay que olvidar que la “mística” del sacramento tiene un carácter social, como lo explicó Benedicto XVI en su carta encíclica Deus caritas est;
  2. Cuando quienes comulgan se resisten a dejarse impulsar en un compromiso con los pobres y sufrientes, o consienten distintas formas de división, de desprecio y de inequidad, la eucaristía es recibida indignamente;
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En cambio, las familias que se alimentan de la eucaristía con adecuada disposición refuerzan su deseo de fraternidad, su sentido social y su compromiso con los necesitados, concluye Francisco al finalizar este tema del discernimiento en la recepción de la eucaristía, para que aprendamos a entregarnos como Jesús se nos entrega.

¿Cuál es la comida de Dios?

Según el libro del Éxodo , el maná ( hebreo : מן) era el pan enviado por Dios a los israelitas todos los días durante los cuarenta años que estos deambularon por el desierto. Los israelitas lo llamaron así al expresar: «¿Qué es esto?» Lo recibían todos los días, menos el séptimo, sábado , por lo cual debían recolectar doble ración el sexto día, es decir dos gomeres para cada uno. [ 1 ] ​ También se encuentran referencias en midrashes judíos de que el maná tenía el sabor y la apariencia de aquello que uno más deseaba.

¿Qué dice la Biblia sobre el consumo de carne?

Que Es Tomar La Cena Del Señor Indignamente El mural de La Última Cena, obra de Leonardo da Vinci que se encuentra en Milán Ha concluido el tiempo del carnaval. Casi todas las confesiones cristianas comienzan la cuaresma, que son los cuarenta días de preparación para la Pascua. Y este momento es vivido de diversas maneras, pero en muchas de las Iglesias se prescribe el ayuno ritual. Pero para ayunar, debe haber comida.

Al leer la Biblia, el tema de la comida es omnipresente, aunque a menudo no se nota en absoluto. En el Nuevo Testamento, Jesús come todo el tiempo y con todo tipo de personas. Y la comida también juega un papel importante en sus parábolas: la pequeña semilla de mostaza, la sal que no sala, la multiplicación de los panes y los peces, etc.

El hecho que la comida y su ingesta jueguen un papel importante no solo en el Nuevo Testamento sino en toda la Biblia no es una coincidencia. Tener suficiente comida y bebida en los tiempos bíblicos y en la sociedad campesina de la época de Jesús dependía, en gran medida, del clima favorable. Que Es Tomar La Cena Del Señor Indignamente Los animales entrando al Arca de Noe. Fresco de Aurelio Luini en el Monasterio de San Mauricio, en Milán. En la Biblia, Dios le dice a Noé: “Todo lo que se mueve y vive debe servirte de alimento” (Shutterstock) Desde el principio la Biblia se refiere a cuál es la comida adecuada. Cuando Dios creó al hombre el anuncio es claro: “Mira, te daré todas las plantas que forman semillas por toda la tierra, y todos los árboles que dan fruto con semillas.

  • De modo que la supervivencia de las familias agrícolas no está en sus manos sino en los devenires climáticos;
  • Por eso manejan la comida con mucho cuidado, y el tema domina el pensamiento bíblico;
  • Deben servirte para nutrirte”;

(Gen 1. 29) El concepto detrás de esto se llamaría hoy una forma de veganismo. Entonces, ¿es esta la receta dietética divina? No. Esto es más un ideal paradisíaco en el que las personas y los animales solo comen plantas. Después del diluvio las reglas cambian cuando Dios le dice a Noé y su familia: “Todo lo que se mueve y vive debe servirte de alimento”.

(Génesis 9,3) En el judaísmo ortodoxo, las regulaciones dietéticas que se enumeran en el Antiguo Testamento todavía se aplican hoy. Leemos en el Levítico 11, 3-20 : “De entre los animales, comeréis todo el que tiene pezuña hendida y que rumia.

Pero de los que rumian o que tienen pezuña, no comeréis: el camello , porque rumia pero no tiene pezuña hendida, lo tendréis por inmundo. También el conejo , porque rumia pero no tiene pezuña, lo tendréis por inmundo. Asimismo la liebre , porque rumia pero no tiene pezuña, la tendréis por inmunda.

También el cerdo , porque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas pero no rumia, lo tendréis por inmundo. De su carne no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto: los tendréis por inmundos. De todos los animales que viven en las aguas comeréis estos: todos los que tienen aletas y escamas, ya sean de mar o de río, los podréis comer.

Pero tendréis como cosa abominable todos los que no tienen aletas ni escamas, ya sean de mar o de río, entre todo lo que se mueve y entre toda cosa viviente que está en las aguas. Os serán, pues, abominación: de su carne no comeréis, y abominaréis sus cuerpos muertos. Que Es Tomar La Cena Del Señor Indignamente La recolección del maná en el desierto, por Giovanni Battista Tiépolo ¿De dónde proceden estas normativas que determinan el consumo de animales en función de su forma? Hay varias interpretaciones posibles: Que hay razones higiénicas, estéticas o morales que llevan a los israelitas a estas regulaciones. Quizás el enfoque también esté en diferenciarse de otras culturas con los propios hábitos alimenticios. Pero lo que es bastante seguro: la Biblia no estableció originalmente estas regulaciones, un comportamiento alimentario ya existente se convirtió, posteriormente, en un mandamiento divino.

  1. Tendréis por abominable todo lo que en las aguas no tiene aletas y escamas;
  2. Entre las aves tendréis por abominables, y no se comerán por ser abominación, las siguientes: el águila, el quebrantahuesos, el azor, el gallinazo, el milano según su especie; toda clase de cuervos; el avestruz, la lechuza, la gaviota, el gavilán según su especie; el búho, el somorgujo, el ibis, el calamón, el pelícano, el buitre, la cigüeña, la garza según su especie, la abubilla y el murciélago”;

Tan importante es el tema del alimento en las Sagradas Escrituras, que será el mismo Dios que les enviará a los Israelitas Codornices y Maná , como leemos en Exodo16: 1, 36. “…luego el Señor le dijo a Moisés: “He oído las quejas de los israelitas. Ahora diles: ‘Por la tarde tendrán carne para comer, y por la mañana tendrán todo el pan que deseen. Por un plato de lentejas, Esaú le vendió a Jacob la primogenitura, dice La Biblia Un plato famoso era el de las lentejas. Fue por un plato de lentejas que Esaú vendió su primogenitura a su hermano Jacob, el gran patriarca llamado también Israel (Éxodo, 25:27-34). Nosotros utilizamos muy coloquialmente ese evento: “no me vendo por un plato de lentejas” Dios mismo dio al profeta Ezequiel una receta que consistía en un “cocido mixto”, que los italianos llaman el “misto cotto alla Dio” (cocido mixto a la manera de Dios).

Así ustedes sabrán que yo soy el Señor su Dios'”. Se trata de lo que Yahvé le recomendó al profeta (Ezequiel, 4, 9-12) comer en su cautiverio: trigo, cebada, habas, lentejas, mijo y avena. O sea, un mixto de cereales y legumbres.

Y así miles de ejemplos más. En el nuevo testamento Jesús hará un manejo bastante laxo de estos mandamientos alimentarios. Se le cita diciendo: “Nada que entre a una persona desde el exterior puede inmunizarla, pero lo que sale de una persona la contamina”.

(Mc 7:15) Esto apunta a una reinterpretación de los términos “limpio” e “impuro”. En el Antiguo Testamento estos términos no se piensan moralmente, sino que son una categoría de orden: lo que cumple el orden divino es puro, todo lo demás no es.

Jesús entonces interpreta las categorías moralmente y establece un enfoque diferente: el hombre ya no es puro siguiendo las reglas, sino por lo que piensa y hace. Un cambio de concepción radical para el judaísmo. Jesús comerá a menudo con muchas personas diferentes y desea ser visto con estas personas.

Junto con otros signos como curaciones o la expulsión de demonios, las comidas son un signo que algo está cambiando. Come junto a seres impuros. Y él mismo nos dice sobre su dieta y forma de comer en Mateo 11:18-20 “Vino Juan el Bautista, que no toma vino ni come mucho, y ustedes dicen que está endemoniado.

Y luego vengo yo, el Hijo del hombre, que como y bebo, y me acusan de glotón, bebedor de vino y amigo de cobradores de impuestos y de gente de la peor calaña. Pero uno demuestra la sabiduría con sus acciones”. Que Es Tomar La Cena Del Señor Indignamente Fresco de Jesús con sus discípulos San Pedro y San Andrés, que pescaban. Está en San Geminiano, Italia (Shutterstock) Esto también se nota en lo que se comía. La dieta normal de las personas en el Medio Oriente era predominantemente vegetariana y consistía en muchas verduras, frutas, frutas, nueces y aceitunas o su aceite; el pan es siempre un alimento básico.

La carne es muy rara, porque las ovejas y las vacas se crían principalmente por su lana o leche, los animales sacrificados por su carne no son una fuente de estos productos secundarios. Además, cuando se sacrifica un cordero, de repente hay mucha carne fresca que se echa a perder muy rápidamente.

Así que tiene que ser una ocasión especial con mucha gente para que la matanza valga la pena. La reacción del hermano mayor en la parábola del hijo pródigo se puede explicar en tal contexto cuando se le prepara un banquete al hermano menor que regresa y se mata el ternero cebado; como leemos en Lucas 15: 21-23: “…Y el hijo (que regresa buscando el perdón) le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta. ” Y luego en Lucas 15: 27-29: ” Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano.

Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. ” Jesús, luego de su resurrección, junto al lago Tiberíades preparará un desayuno con pescado asado en la playa, como vemos en Juan 21: 7-14 “¡Es el Señor!—dijo a Pedro el discípulo a quien Jesús amaba.

Tan pronto como Simón Pedro le oyó decir: «Es el Señor», se puso la ropa, pues estaba semidesnudo, y se tiró al agua. Los otros discípulos lo siguieron en la barca, arrastrando la red llena de pescados, pues estaban a escasos cien metros de la orilla.

Al desembarcar, vieron unas brasas con un pescado encima, y un pan. Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar—les dijo Jesús. Simón Pedro subió a bordo y arrastró hasta la orilla la red, la cual estaba llena de pescados de buen tamaño. Eran ciento cincuenta y tres, pero a pesar de ser tantos la red no se rompió.

—Vengan a desayunar—les dijo Jesús. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio a ellos, e hizo lo mismo con el pescado.

Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de haber resucitado”. Que Es Tomar La Cena Del Señor Indignamente Fresco de Las bodas de Canaan, donde Jesús convirtió el agua en vino. en Praga, República Checa. (Shutterstock) Otro símbolo importante es el vino. Es una parte constitutiva de la comida de la Pascua judía y no es menos un símbolo de celebración: el pan y el vino de la Última Cena significan la satisfacción de las necesidades básicas y la celebración del reino de Dios.

Entonces Jesús toma conscientemente estos dos alimentos y los convierte en su cuerpo y sangre. No es casualidad que, según la presentación del Evangelio de Juan, Jesús inició su ministerio público en las bodas de Caná convirtiendo el agua en vino, para que continúe la celebración.

En el libro de Amós del Antiguo Testamento, en el paraíso habrá “las montañas rezuman vino y todas las colinas se desbordan”. (Am 9:13) También surgieron discusiones en el cristianismo primitivo sobre la práctica de los sacrificios rituales, como bien señala el apóstol Pablo en primera carta a los Corintios.

  1. La pregunta es si los cristianos pueden comprar la carne en el mercado de Corinto la cual proviene casi exclusivamente de las ofrendas en los templos paganos;
  2. Parte de la carne que se sacrificaba se quemaba, parte la comían los sacrificadores y la mayoría se entregaba a los sacerdotes, quienes a su vez vendían gran parte de ella, esa es una importante fuente de ingresos;

Así es como la carne termina en el mercado. Algunos cristianos argumentan que esto no es un problema, después de todo, estos dioses a quienes sacrifican las ovejas y carneros no existen. Sin embargo, otras voces en la iglesia tienen una percepción diferente del tema y es por eso que el apóstol tratará este tema en una discusión larga que abarca varios capítulos. Que Es Tomar La Cena Del Señor Indignamente Hostias, el alimento de la Eucaristía (Archivo) La comida y su ingesta aparecen en contextos muy diferentes en la Biblia. Sin embargo, en todos los libros circula la idea que, simplemente, no se puede aceptar comida y bebida ignorando sus orígenes de donde proviene, donde se procesaron. Pensamientos que aún hoy preocupan a la gente. A punto es tan importante la comida que los Cristianos celebrarán dominicalmente “la Cena del Señor”.

  1. La celebración ritualizada de la última cena de Jesús, el cual celebro un seder de Pesaj;
  2. Esta recreación será el alimento espiritual para los cristianos los cuales con diversas formas y diversas apreciaciones teológicas para la interpretación de la misma, repetirán lo acontecido y las palabras dichas en esa cena;

El ayuno Como hemos leído si la comida era una parte fundamental, también lo era el ayuno. El privarse de los alimentos por cuestiones variadas implica un auto-control de sí mismo, un auto domino de la voluntad del hombre y un solicitar el arrepentimiento por alguna falta. Como contrapartida a comer, el ayuno ocupa un lugar importante en el Antiguo y Nuevo Testamento 162 En el Antiguo Testamento varios personajes del mismo ayunan: Isaías, Moisés ayunó cuarenta días y noches cuando estuvo en el monte con Dios (Éxodo 34:28). El rey David ayunó (2 Samuel 12:15-25. ) El libro de Daniel, 1:8-16, describe un ayuno parcial (permitir el consumo exclusivo de ciertos tipos de comida y bebida), y sus efectos en la salud de quienes lo practican. Ester pide a todos los judíos que oren y ayunen junto a ella durante tres días (Ester 4:16).

En el Nuevo Testamento la práctica del ayuno era bastante habitual, como reportan los Evangelios, el Libro de los Hechos y algunas epístolas del Nuevo Testamento. Jesús se retira a la soledad del desierto, ayunando por cuarenta días, luego de los cuales fue tentado tres veces por el diablo y leemos en Mateo 4:2 “Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre”.

Jesús advirtió a sus seguidores acerca de ayunar para ser vistos por otros, y brindó indicaciones para que el ayuno fuese en privado como nos dice Mateo 6:16-18 “Cuando ayunes, que no sea evidente, porque así hacen los hipócritas; pues tratan de tener una apariencia miserable y andan desarreglados para que la gente los admire por sus ayunos.

Les digo la verdad, no recibirán otra recompensa más que esa. Pero tú, cuando ayunes, péinate y lávate la cara. Así, nadie se dará cuenta de que estás ayunando, excepto tu Padre, quien sabe lo que haces en privado; y tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.

” En Mateo 17:21 “…Pero estos males no sale sino con oración y ayuno. ” Nos deja en claro que ciertos males solamente pueden ser sanados con oración y ayuno. El apóstol Pablo, ayunó durante tres días después de haber sido cegado por una visión , camino a la ciudad de Damasco, Hechos 9:9. Que Es Tomar La Cena Del Señor Indignamente El Papa Francisco sostiene el cáliz mientras celebra la Eucaristía durante la Misa como parte de la Jornada Mundial de la Juventud, en la Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano. 22 de noviembre de 2020. Vincenzo Pinto/Pool vía REUTERS En la actualidad todos los cristianos de todas las corrientes practican ayunos en diversos momentos y por diversos motivos. Pero hay dos tiempos fundamentales y fuertes para estas prácticas: el adviento, periodo antes de la Navidad; y la cuaresma, cuarenta días antes de la Pascua.

  • Estos tiempos son compartidos en común por casi todas las corrientes del cristianismo;
  • Los que vivimos en países de mayoría católica, sabemos que los viernes de cuaresma “no se come carne” y el ayuno más conocido es el del miércoles de ceniza y del viernes Santo;

Pero es el viernes Santo el que caló más profundo en la sociedad. Ese día no se come carne, esa disposición quedó grabada a fuego, por lo menos en mi país la Argentina. El viernes santo es día de ayuno y abstinencia. Es decir se puede ayunar todo el día y abstinencia ¿de qué cosa se trata? De abstenerse de comer carne y en un país carnívoro como este ese día es fatal.

Pero se puede comer pescado. Días anteriores al viernes santo las filas para comprar pescado son kilométricas y el precio de este se eleva hasta las nubes. Antes el Bacalao era el pescado típico para esta fecha y las tradicionales “empanadas de vigilia” las cuales puede ser de atún, merluza, queso o dulces, estas comidas están a la orden del día.

Por tanto ese día, extrañamente, practicante o no; no comen carme. Pero se comen kilos y kilos de pescado y docenas de empanadas de vigilia. Pero carne, no. Somos muy respetuosos de las normas. Obviamente ese no es el sentido de la abstinencia y no hace más que generar cierta gracia la “abstinencia carnívora” si nos empachamos de pescado y empanadas.

La iglesia católica en varios apartados de su catecismo trata sobre el ayuno. Pero el sentido del ayuno cristiano en la actualidad podría ser reducido a tres consideraciones: 1) Dominar nuestras inclinaciones: tenemos obligación de ser dueños de nosotros mismos para ofrecer al Señor nuestro temple y dominio de sí.

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2) Reparar nuestras faltas: al arrepentimiento le sigue la penitencia para reparar el daño causado por nuestras faltas a Dios y a los demás. 3) Mover nuestro ser a la oración y a las peticiones que realizamos: tratar de centrar nuestra propia atención para que sea eficaz nuestra oración.

¿Qué quiere decir sin discernir el cuerpo del Señor?

12 de julio, 2017 – 00h07 Releyendo la exhortación apostólica postsinodal Amoris letitia, del papa Francisco, sobre el amor en la familia, encontré una parte cuya lectura me cuestionó y me indujo a compartirla con usted, pensando que la exposición puede serle útil.

Se trata de la parte titulada Discernir el cuerpo, que abarca los números 185 y 186 del documento. En ella Francisco expresa que es conveniente tomar muy en serio un texto bíblico que suele ser interpretado fuera de su contexto, o de una manera muy general, con lo cual se puede descuidar su sentido más inmediato y directo, que es marcadamente social, destaca.

Se trata de los versículos 17 al 34 del capítulo 11 de la Primera Epístola a los Corintios, donde san Pablo enfrenta una situación vergonzosa de la comunidad. Allí, algunas personas acomodadas tendían a discriminar a los pobres, y esto se producía incluso en el ágape que acompañaba a la celebración de la eucaristía.

Mientras los ricos gustaban sus manjares, los pobres se quedaban mirando y sin tener qué comer. Así “uno pasa hambre, el otro está borracho. ¿No tenéis casas donde comer y beber? ¿O tenéis tan en poco a la Iglesia de Dios que humilláis a los pobres?”.

Comenta Francisco: La eucaristía reclama la integración en un único cuerpo eclesial. Quien se acerca al Cuerpo y a la Sangre de Cristo no puede al mismo tiempo ofender este mismo Cuerpo provocando escandalosas divisiones y discriminaciones entre sus miembros.

  • Se trata, pues, de “discernir” el Cuerpo del Señor, de reconocerlo con fe y caridad, tanto en los signos sacramentales como en la comunidad, de otro modo, se come y se bebe la propia condenación, según el versículo 29 del citado capítulo 11;

Este texto bíblico es una seria advertencia para las familias que se encierran en su propia comodidad y se aíslan, pero más particularmente para las familias que permanecen indiferentes ante el sufrimiento de las familias pobres y más necesitadas. Continúa el papa: La celebración eucarística se convierte así en un constante llamado para “que cada cual se examine” en orden a abrir las puertas de la propia familia a una mayor comunión con los descartables de la sociedad, y, entonces sí, recibir el sacramento del amor eucarístico que nos hace un solo cuerpo.

No hay que olvidar que la “mística” del sacramento tiene un carácter social, como lo explicó Benedicto XVI en su carta encíclica Deus caritas est. Cuando quienes comulgan se resisten a dejarse impulsar en un compromiso con los pobres y sufrientes, o consienten distintas formas de división, de desprecio y de inequidad, la eucaristía es recibida indignamente.

En cambio, las familias que se alimentan de la eucaristía con adecuada disposición refuerzan su deseo de fraternidad, su sentido social y su compromiso con los necesitados, concluye Francisco al finalizar este tema del discernimiento en la recepción de la eucaristía, para que aprendamos a entregarnos como Jesús se nos entrega.

¿Por qué debemos tomar la Santa Cena?

Información adicional – Cuando instituyó la Santa Cena, Jesucristo dijo: “Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. Esta copa es el nuevo convenio en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lucas 22:19–20). La Santa Cena ofrece a los miembros de la Iglesia la oportunidad de meditar y recordar con gratitud la vida, el ministerio y la expiación del Hijo de Dios.

  • El pan partido es un recordatorio de Su cuerpo y Su sufrimiento físico, en particular Su sufrimiento en la cruz;
  • Es también un recordatorio de que por medio de Su misericordia y gracia, todas las personas resucitarán y tendrán la oportunidad de vivir eternamente con Dios;

El agua es un recordatorio de que el Salvador derramó Su sangre debido a un intenso sufrimiento y angustia espirituales que comenzaron en el Jardín de Getsemaní y concluyeron en la cruz. En el jardín, Él dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte” (Mateo 26:38).

Al someterse a la voluntad del Padre, Él sufrió más de lo que nos es posible comprender: “La sangre le [brotó] de cada poro, tan grande [fue] su angustia por la iniquidad y abominaciones de su pueblo” (Mosíah 3:7).

Él sufrió por los pecados, los pesares y los dolores de todas las personas, para hacer posible la remisión de los pecados de los que se arrepientan y vivan el Evangelio (2 Nefi 9:21–23). Por medio del derramamiento de Su sangre, Jesucristo salvó a toda la gente de lo que las Escrituras llaman la “transgresión original” de Adán (Moisés 6:54).

El participar de la Santa Cena es un testimonio ante Dios de que el recuerdo de Su Hijo se extenderá más allá del corto tiempo que dura esa sagrada ordenanza. El prometer recordarle siempre y testificar estar dispuesto a tomar sobre uno mismo el nombre de Jesucristo y guardar Sus mandamientos forman parte de esta ordenanza.

Al participar de la Santa Cena y hacer estos compromisos, los miembros de la Iglesia renuevan los convenios que hicieron al bautizarse (véase Mosíah 18:8–10; D. y C. 20:37). A cambio, el Señor renueva la promesa de redimir los pecados y permitir que los miembros de la Iglesia “siempre puedan tener su Espíritu consigo” (D.

y C. 20:77). La compañía constante del Espíritu es uno de los mayores dones de la vida terrenal. En preparación para la Santa Cena, todas las semanas, los miembros de la Iglesia dedican un tiempo para examinar sus propias vidas y arrepentirse de sus pecados.

No tienen que ser perfectos para participar de la Santa Cena, pero deben tener un espíritu de humildad y arrepentimiento en sus corazones. Todas las semanas dan lo mejor de sí para prepararse para esa sagrada ordenanza con un corazón quebrantado y un espíritu contrito (véase 3 Nefi 9:20).

¿Qué poder tiene la Santa Cena?

La Santa Cena: Una renovación para el alma El Espíritu sana y renueva nuestra alma. La bendición prometida de la Santa Cena es que “siempre [podremos] tener su Espíritu [con nosotros]”. En una ocasión, un grupo de jovencitas me preguntó: “¿Qué le hubiera gustado saber cuando tenía nuestra edad?”.

Si respondiera a esa pregunta ahora, les diría: “Cuando tenía su edad me hubiera gustado entender mejor la importancia de la Santa Cena; quisiera haber entendido la Santa Cena de la forma en que el élder Jeffrey R.

Holland la describió. Él dijo: ‘Una de las invitaciones inherentes de la ordenanza de la Santa Cena es que sea una verdadera experiencia espiritual, una santa comunión, una renovación del alma’ 1 “. ¿De qué manera puede ser la Santa Cena “una verdadera experiencia espiritual, una santa comunión, una renovación del alma” cada semana? La Santa Cena se convierte en una experiencia que nos fortalece cuando escuchamos las oraciones sacramentales y nos volvemos a comprometer a cumplir nuestros convenios.

Para hacerlo, debemos estar dispuestos a tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo 2. Refiriéndose a esa promesa, el presidente Henry B. Eyring enseñó: “Eso significa que tenemos que considerarnos como que le pertenecemos; lo colocamos en el primer lugar de nuestra vida; deseamos lo que Él desea y no lo que nosotros queremos o lo que el mundo nos enseña que debemos ambicionar” 3.

Cuando tomamos la Santa Cena, también hacemos convenios de “recordarle siempre” 4. La noche antes de ser crucificado, Cristo reunió a Sus apóstoles e instituyó la Santa Cena. Partió pan, lo bendijo y dijo: “Tomad, comed; esto es en memoria de mi cuerpo, el cual doy en rescate por vosotros” 5.

  • Luego tomó un vaso de vino, dio gracias, se lo dio a Sus apóstoles para tomar y dijo: “…esto es en memoria de mi sangre… que es derramada por cuantos crean en mi nombre” 6;
  • Entre los nefitas, y también al restaurar Su Iglesia en los últimos días, repitió que debemos tomar la Santa Cena en memoria de Él 7;

Al participar de la Santa Cena, testificamos a Dios que recordaremos a Su Hijo siempre y no sólo durante la breve ordenanza de la Santa Cena. Eso significa que constantemente acudiremos al ejemplo y las enseñanzas del Salvador para guiar nuestros pensamientos, decisiones y actos 8.

La oración sacramental también nos recuerda que debemos “guardar sus mandamientos” 9. Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” 10. La Santa Cena nos da una oportunidad para la introspección y para volcar nuestro corazón a la voluntad de Dios.

La obediencia a los mandamientos trae el poder del Evangelio a nuestra vida, así como mayor paz y espiritualidad. La Santa Cena brinda un momento para una experiencia realmente espiritual al reflexionar en el poder redentor y habilitador del Salvador por medio de Su expiación.

Hace poco, una líder de las Mujeres Jóvenes supo de la fortaleza que recibimos al esforzarnos por participar de la Santa Cena de manera reflexiva. A fin de completar un requisito del Progreso Personal, se puso la meta de concentrarse en las palabras de los himnos y de las oraciones sacramentales.

Cada semana llevaba a cabo una autoevaluación durante la Santa Cena. Recordaba los errores que había cometido y se comprometía a mejorar la próxima semana. Estaba agradecida de poder hacer las cosas bien y llegar a ser limpia. Viendo la experiencia en retrospectiva, dijo: “Estaba poniendo en práctica la parte de la Expiación que corresponde al arrepentimiento”.

  • Un domingo, después de su autoevaluación, empezó a sentirse triste y pesimista;
  • Podía ver que estaba cometiendo los mismos errores una y otra vez, semana tras semana;
  • Pero luego tuvo la clara impresión de que estaba dejando de lado una parte importante de la Expiación: el poder habilitador de Cristo;

Estaba olvidando todas las ocasiones en que el Salvador la ayudó a ser quien necesitaba ser y a prestar servicio más allá de su propia capacidad. Con eso en mente, reflexionó nuevamente sobre la semana anterior. Ella dijo: “Un sentimiento de gozo irrumpió en mi melancolía al observar que Él me había dado muchas oportunidades y habilidades.

Noté con gratitud la habilidad que tuve de reconocer la necesidad de mi hijo aun cuando no era obvia. Observé que un día en que sentía que no había tiempo para una cosa más, pude ofrecer palabras de fortaleza a una amiga.

También había demostrado paciencia en una situación que normalmente producía en mí el efecto contrario”. Finalizó diciendo: “Al agradecer a Dios el poder habilitador del Salvador en mi vida, me sentí mucho más optimista en cuanto al proceso de arrepentimiento que estaba tratando de aplicar y contemplé la siguiente semana con renovada esperanza”.

El élder Melvin J. Ballard enseñó la manera en que la Santa Cena puede ser una experiencia que sana y purifica. Él dijo: “¿Quién de nosotros no ha herido en alguna forma su espíritu por medio de la palabra, el pensamiento o la acción, de domingo a domingo? Cierto es que hacemos cosas que lamentamos y por las cuales deseamos ser perdonados… El medio para obtener el perdón… [es] arrepentirnos de nuestros pecados e ir a aquellos a quienes hayamos ofendido y obtener su perdón; después, debemos acudir a la mesa sacramental donde, si hemos seguido con toda sinceridad los pasos del arrepentimiento, seremos perdonados y la cura espiritual se verificará en nuestra alma…” “Soy testigo”, dijo el élder Ballard, “de que en la administración de la Santa Cena hay presente un Espíritu que entibia el alma de pies a cabeza; se siente que las heridas del espíritu se cicatrizan y la carga se levanta.

Todo aquel que es digno y tiene un verdadero deseo de participar de este alimento espiritual recibe consuelo y felicidad” 11. Nuestra alma herida puede ser sanada y renovada no sólo porque el pan y el agua nos recuerdan el sacrificio del Salvador, de Su carne y de Su sangre, sino porque los emblemas también nos recuerdan que Él siempre será nuestro “pan de vida” 12 y “agua viva” 13.

  • Tras administrar la Santa Cena a los nefitas, Jesús dijo: “El que come de este pan, come de mi cuerpo para su alma; y el que bebe de este vino, bebe de mi sangre para su alma; y su alma nunca tendrá hambre ni sed, sino que será llena;

“Y cuando toda la multitud hubo comido y bebido, he aquí, fueron llenos del Espíritu” 14. Con esas palabras, Cristo nos enseña que el Espíritu sana y renueva nuestra alma. La bendición prometida de la Santa Cena es que “siempre [podremos] tener su Espíritu [con nosotros]” 15.

  1. Cuando participo de la Santa Cena, en ocasiones me viene a la mente un cuadro que representa al Salvador resucitado con los brazos extendidos, como si estuviera listo para recibirnos en Su amoroso abrazo;

Me encanta ese cuadro. Cuando pienso en él durante la bendición y el reparto de la Santa Cena, mi alma se eleva puesto que casi puedo escuchar las palabras del Salvador: “He aquí, mi brazo de misericordia se extiende hacia vosotros; y a cualquiera que venga, yo lo recibiré; y benditos son los que vienen a mí” 16.

  • Los poseedores del Sacerdocio Aarónico representan al Salvador cuando preparan, bendicen y reparten la Santa Cena;
  • Cuando un poseedor del sacerdocio extiende el brazo para ofrecernos los emblemas sagrados, es como si el Salvador mismo estuviera extendiendo Su brazo de misericordia, invitando a cada uno de nosotros a participar de los preciosos dones de amor que se ponen a nuestra disposición mediante Su sacrificio expiatorio: los dones del arrepentimiento, el perdón, el consuelo y la esperanza 17;

Cuanto más meditemos sobre el significado de la Santa Cena, más sagrada y significativa será para nosotros. Fue eso lo que un padre de 96 años expresó a su hijo cuando éste le preguntó: “Papá, ¿por qué vas a la Iglesia? No puedes ver ni escuchar, y te es difícil trasladarte de un lugar a otro.

¿Por qué vas a la Iglesia?”. El padre contestó: “Por la Santa Cena. Voy a participar de la Santa Cena”. Ruego que cada uno de nosotros vaya a la reunión sacramental preparado para tener “una verdadera experiencia espiritual, una santa comunión, una renovación de [nuestra] alma” 18.

Sé que nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador viven. Agradezco la oportunidad que la Santa Cena nos brinda de sentir Su amor y participar del Espíritu. En el nombre de Jesucristo. Amén.

¿Qué hace Jesús con el pan y con el vino?

Los alimentos que estuvieron sobre la mesa en la que se instituyó la Eucaristía formaban parte de la tradición judía – 28/03/2013 Actualizado a las 16:08h. En la Última Cena de Jesús con sus discípulos pan y vino se transustanciaron en cuerpo y sangre de Cristo, instituyéndose así la Eucaristía, sacramento fundamental de la Iglesia Católica.

Pero sobre aquella mesa hubo aquel jueves más alimentos, todos parte de la tradición hebrea. La reunión, que supuso el comienzo de la Pasión y Muerte de Cristo, se celebró, según los Evangelios sinópticos -los de Mateo, Marcos y Lucas-, al atardecer del «primer día de los ácimos», esto es, el primero de la semana en que debía comerse pan hecho sin levadura en la masa o ácimo.

En el Pésaj o Pascua judía , que es la fiesta más importante de la tradición hebrea, este pueblo recuerda su salida y liberación de Egipto, y el pan que se emplea en ella es ácimo porque en la huida los israelitas no tuvieron tiempo de hacerlo con levadura.

  1. «Delante de Jesús había una fuente con hierba y otra con una salsa parduzca» De hecho, la hostia que emplea la Iglesia Católica en la celebración de la Eucaristía es pan ácimo de harina de trigo, y tiene origen en la «matzá» que emplean los judíos en la celebración del Pésaj;

Junto con el pan, en aquella mesa hubo vino, «producto de la vid», en palabras de Cristo ( Mateo 26:29 ), que pasó a ser su propia sangre, «la de la Alianza, que va a ser derramada por todos, para perdón de los pecados» (Mateo 26:28). Sin lugar a dudas, la del vino era una imagen de mucha importancia entonces: «Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador.

  • Todo sarmiento mío que no da fruto lo corta; y todo el que da fruto lo poda, para que dé más todavía», dijo Jesucristo a sus discípulos ( Juan 15:1 y 2 );
  • Otro de los alimentos presentes fue el cordero pascual;

De hecho, la Cena de Pascua de ese «primer día de los ácimos» consistía en comer este animal recién sacrificado de acuerdo con los ritos propios de esta festividad judía. No se debe olvidar que, tal y como refleja la Santa Biblia, en la Palestina de entonces el pastoreo y consumo de cordero estaba muy extendido.

Además, este animal se ha convertido en uno de los símbolos más populares del cristianismo. Después de la Cena, Jesucristo, «Cordero de Dios», iba a ser igualmente inmolado para salvación de la humanidad entera.

Con todo, uno de los testimonios que acerca de los alimentos presentes en la Última Cena aporta más detalles es el de Catalina de Emmerich, monja agustina que a comienzos del siglo XIX experimentó una serie de visiones sobre la Pasión y Muerte de Jesús.

  1. La editorial Voz de Papel recoge en «La amarga Pasión de Cristo», la descripción que de estas visiones realizó en 1823 el poeta alemán Clemente Brentano;
  2. «En medio de la mesa estaba la fuente con el cordero pascual;

[…] El borde de la fuente tenía ajos todo alrededor. A su lado había un plato con el asado de Pascua y al lado un plato de hierbas verdes, apretadas, puestas de pie como si estuvieran plantadas, y otro con manojitos de hierbas amargas que parecían hierbas aromáticas; luego, delante de Jesús, había una fuente con hierba verdeamarillenta, y otra con una salsa parduzca.

  1. Los comensales usaban como platos unos panecillos redondos, y utilizaban cuchillos de hueso», confesó la religiosa al poeta;
  2. Emmerich, beatificada por Juan Pablo II en 2004, también afirmó haber visto a Jesús mojando en la salsa un trozo de pan envuelto en lechuga;

Sobre la mesa en la que se celebró la Última Cena también pudo haber sal, un importante conservante de alimentos en aquellos tiempos. Una creencia popular dice que el traidor Judas Iscariote derramó sal durante la Cena, y aunque tan sólo se trata de eso, de una creencia popular, lo cierto es que algunas importantes obras de arte, como el conocido cuadro de Leonardo da Vinci, la recogen.