Que Comieron En La Ultima Cena?

Que Comieron En La Ultima Cena
Los alimentos que estuvieron sobre la mesa en la que se instituyó la Eucaristía formaban parte de la tradición judía – 28/03/2013 Actualizado a las 16:08h. En la Última Cena de Jesús con sus discípulos pan y vino se transustanciaron en cuerpo y sangre de Cristo, instituyéndose así la Eucaristía, sacramento fundamental de la Iglesia Católica.

  1. Pero sobre aquella mesa hubo aquel jueves más alimentos, todos parte de la tradición hebrea;
  2. La reunión, que supuso el comienzo de la Pasión y Muerte de Cristo, se celebró, según los Evangelios sinópticos -los de Mateo, Marcos y Lucas-, al atardecer del «primer día de los ácimos», esto es, el primero de la semana en que debía comerse pan hecho sin levadura en la masa o ácimo;

En el Pésaj o Pascua judía , que es la fiesta más importante de la tradición hebrea, este pueblo recuerda su salida y liberación de Egipto, y el pan que se emplea en ella es ácimo porque en la huida los israelitas no tuvieron tiempo de hacerlo con levadura.

«Delante de Jesús había una fuente con hierba y otra con una salsa parduzca» De hecho, la hostia que emplea la Iglesia Católica en la celebración de la Eucaristía es pan ácimo de harina de trigo, y tiene origen en la «matzá» que emplean los judíos en la celebración del Pésaj.

Junto con el pan, en aquella mesa hubo vino, «producto de la vid», en palabras de Cristo ( Mateo 26:29 ), que pasó a ser su propia sangre, «la de la Alianza, que va a ser derramada por todos, para perdón de los pecados» (Mateo 26:28). Sin lugar a dudas, la del vino era una imagen de mucha importancia entonces: «Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador.

Todo sarmiento mío que no da fruto lo corta; y todo el que da fruto lo poda, para que dé más todavía», dijo Jesucristo a sus discípulos ( Juan 15:1 y 2 ). Otro de los alimentos presentes fue el cordero pascual.

De hecho, la Cena de Pascua de ese «primer día de los ácimos» consistía en comer este animal recién sacrificado de acuerdo con los ritos propios de esta festividad judía. No se debe olvidar que, tal y como refleja la Santa Biblia, en la Palestina de entonces el pastoreo y consumo de cordero estaba muy extendido.

  • Además, este animal se ha convertido en uno de los símbolos más populares del cristianismo;
  • Después de la Cena, Jesucristo, «Cordero de Dios», iba a ser igualmente inmolado para salvación de la humanidad entera;

Con todo, uno de los testimonios que acerca de los alimentos presentes en la Última Cena aporta más detalles es el de Catalina de Emmerich, monja agustina que a comienzos del siglo XIX experimentó una serie de visiones sobre la Pasión y Muerte de Jesús.

La editorial Voz de Papel recoge en «La amarga Pasión de Cristo», la descripción que de estas visiones realizó en 1823 el poeta alemán Clemente Brentano. «En medio de la mesa estaba la fuente con el cordero pascual.

[…] El borde de la fuente tenía ajos todo alrededor. A su lado había un plato con el asado de Pascua y al lado un plato de hierbas verdes, apretadas, puestas de pie como si estuvieran plantadas, y otro con manojitos de hierbas amargas que parecían hierbas aromáticas; luego, delante de Jesús, había una fuente con hierba verdeamarillenta, y otra con una salsa parduzca.

Los comensales usaban como platos unos panecillos redondos, y utilizaban cuchillos de hueso», confesó la religiosa al poeta. Emmerich, beatificada por Juan Pablo II en 2004, también afirmó haber visto a Jesús mojando en la salsa un trozo de pan envuelto en lechuga.

Sobre la mesa en la que se celebró la Última Cena también pudo haber sal, un importante conservante de alimentos en aquellos tiempos. Una creencia popular dice que el traidor Judas Iscariote derramó sal durante la Cena, y aunque tan sólo se trata de eso, de una creencia popular, lo cierto es que algunas importantes obras de arte, como el conocido cuadro de Leonardo da Vinci, la recogen.

¿Qué comida habia en la última cena?

163 El cristianismo conmemoró ayer el Jueves Santo, día en que se celebró “La Última Cena”, la comida final donde de acuerdo al Evangelio, Jesús compartió un último momento con sus discípulos antes de ser traicionado por Judas y luego crucificado. La escena quedó inmortalizada en libros, películas y cuadros famosos como el de Leonardo Da Vinci. Sin embargo, esa pintura no es históricamente exacta, según Generoso Urciuoli y Marta Berogno, arqueólogos del centro Petrie de Italia, quienes reconstruyeron lo que pudo haber estado en la mesa aquella noche.

“La Biblia habla de lo que pasó durante la cena, pero no detalla qué comían Jesús y sus 12 compañeros de comedor”, afirmó Urciuoli, añadiendo que el cuadro de Leonardo Da Vinci es altamente simbólico, “pero no ayuda a la causa”, según un informe de la cadena Discovery.

LEA MÁS: Fotos: devotos filipinos se crucifican en Viernes Santo LEA MÁS: ¿El Papa tendrá que hacer dieta? De acuerdo a sus evidencias arqueológicas, los comensales judíos como Jesús y sus apóstoles habrían utilizado la cerámica terracota o vasijas de piedra para su comida, compartiendo mientras se reclinaban sobre alfombras y cojines.

Y la estricta disposición de los asientos en el momento implicaría que los seguidores más importantes de Jesús estaban sentados a su derecha e izquierda. “Los versos de los Evangelios de Juan indican que Judas estaba muy cerca de Jesús, probablemente a su izquierda.

De hecho, se dice que Judas untó el pan en el plato de Jesús, siguiendo la práctica de compartir la comida de un plato común “, señalan los expertos. Aunque en los Evangelios se cuenta que la comida incluía pan y vino, los arqueólogos afirman que había mucho más en la mesa: porotos, los panes eran sin levadura y se añade el jaroset, un plato guisado cocido muy lentamente, salsa de pescado, aceitunas con hisopo, hierbas amargas con pistachos y pasta de nuez.

¿Que se come en la cena de Pascua?

¿Qué fue lo que dijo Jesús en la Última Cena?

El discurso después de la cena – La salida de Judas Iscariote parece haber disipado hasta cierto punto la nube de completa tristeza que había abrumado a la pequeña compañía; y el propio Señor se sintió palpablemente aliviado. En cuanto la puerta se hubo cerrado tras el desertor, Jesús exclamó, como si ya hubiera logrado su victoria sobre la muerte: “Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.

” Dirigiéndose a los Once con palabras de cariño paternal, les dijo: “Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. ” a La ley de Moisés decretaba que hubiese amor mutuo entre amigos y vecinos; b pero en el nuevo mandamiento, por el cual habían de regirse los apóstoles, se incorporaba un amor superior.

Debían amarse los unos a los otros como Cristo los amaba; y este cariño fraternal habría de ser uno de los rasgos característicos de su apostolado, por medio del cual el mundo los reconocería como hombres que habían sido apartados.

Las palabras del Señor referentes a su inminente separación de ellos afligió a los hermanos. Pedro le hizo la pregunta: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti.

” Pedro parece haber comprendido que su Maestro se dirigía a su muerte; y sin embargo, afirmó su disposición, sin amedrentarse, de andar aun por esa tenebrosa vía, más bien que separarse de su Señor. No podemos dudar la sinceridad del propósito de Pedro ni la determinación de su deseo en ese momento.

En su intrépida declaración, sin embargo, había contado únicamente con la voluntad de su espíritu, y no había considerado en forma completa la debilidad de su carne. Jesús, que conocía a Pedro mejor que éste se conocía a sí mismo, tiernamente reprobó su desmedida confianza en sí mismo, y le dijo: “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

  1. ” El principal de los apóstoles, el hombre de piedra todavía tenía que ser convertido, o como más precisamente lo dice la Escritura “vuelto”; c porque tal como el Señor lo previó, Pedro iba a ser vencido en breve, aun al grado de negar que conocía a Cristo;

Cuando aquél firmemente declaró su disposición de seguir a Jesús hasta la cárcel o la muerte, el Señor lo hizo callar, diciéndole: “Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces. ” Era necesario preparar a los apóstoles para hacer frente a un nuevo régimen, nuevas condiciones y nuevas exigencias; los esperaban persecuciones, y en breve iban a ser privados de la presencia alentadora del Maestro.

  1. Jesús les preguntó: “Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado, ¿os faltó algo? Ellos dijeron: Nada;
  2. Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una;

Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los inicuos; porque lo que está escrito de mí, tiene cumplimiento. ” De acuerdo con esta profecía, Jesús pronto iba a ser contado con los transgresores, d y sus discípulos serían conocidos como partidarios de un criminal ejecutado.

Al oír hablar de bolsa, alforja, zapatos y espada, algunos de los hermanos lo tomaron en forma literal, y declararon: “Señor, aquí hay dos espadas. ” Con abrupta finalidad Jesús respondió: “Basta. ” Ninguna necesidad inmediata de armas les había indicado, y ciertamente no las necesitaba para su propia defensa.

Una vez más les había sido imposible sondar su significado, pero más tarde aprenderían por medio de la experiencia. e Unicamente Juan, de todos los escritores evangélicos, nos proporciona la información que tenemos concerniente al último discurso que Jesús comunicó a los apóstoles antes de su crucifixión; y aconsejaríamos que todo lector estudiara cuidadosamente los tres capítulos en que se preservan estas sublimes palabras para el alumbramiento del género humano.

f Notando la tristeza de los Once, el Maestro les dijo que se animaran, que fundaran su aliento y esperanza en la fe en El. “No se turbe vuestro corazón—les dijo—creéis en Dios, creed también en mí. ” Entonces, como si estuviera descorriendo el velo entre lo terrenal y lo celestial, permitiendo que sus fieles siervos vislumbraran las futuras condiciones, continuó: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. ” g Así fue como en lenguaje sencillo y claro el Señor reveló la existencia de condiciones graduadas en la otra vida, y la variedad de ocupaciones y grados de gloria, lugar y categoría en los mundos eternos.

  1. h Había afirmado su propia Divinidad inherente, y por medio de la confianza que manifestaran en El y la obediencia a sus requerimientos, ellos encontrarían la manera de seguirlo al lugar donde iba a precederlos;

Tomás, el amoroso, valiente, aunque algo incrédulo discípulo, deseando información más precisa, optó por preguntar: “Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?” La respuesta de Jesús fue una reafirmación de su Divinidad: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. ” Aquí lo interrumpió Felipe con esta solicitud: “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. ” Jesús contestó con una sentimental y subentendida reprensión: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” Lo afligía pensar que sus amigos más íntimos y queridos sobre la tierra, aquellos a quienes había conferido la autoridad del Santo Sacerdocio, todavía no entendieran su unidad absoluta con el Padre, en cuanto a propósitos y hechos.

Si el Padre Eterno hubiera estado entre ellos en Persona, en las condiciones que entonces existían, habría obrado precisamente en la misma forma en que obró el Muy Amado y Unigénito Hijo a quien conocían como Jesús, su Señor y Maestro. El Padre y el Hijo eran uno en corazón y pensamientos en forma tan absoluta, que conocer a uno de ellos significaba conocer a los dos; sin embargo, nadie podía llegar al Padre sino por conducto del Hijo.

  • Al grado en que tuvieran fe en Cristo, y cumplieran su voluntad, los apóstoles podrían realizar las obras que Cristo había efectuado en la carne y cosas mayores aún, porque la misión terrenal del Señor tan sólo duraría unas horas más; y el desenvolvimiento del divino plan de las edades exigiría milagros mayores todavía que los que El había efectuado en el breve período de su ministerio;
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Por la primera vez el Señor instruyó a sus apóstoles que oraran en su nombre al Padre, y les aseguró el éxito de sus peticiones justas, con estas palabras: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

  1. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré;
  2. ” i De esa ocasión en adelante el nombre de Jesucristo habría de ser el divinamente establecido talismán mediante el cual se invocarían los poderes del cielo para efectuar toda empresa justa;

Se prometió el Espíritu Santo a los apóstoles, el cual les sería enviado mediante la intercesión del Cristo, para serles “otro Consolador”, el Espíritu de Verdad, el cual—no obstante que el mundo lo rechazaría, como había despreciado a Cristo—moraría con los discípulos y estaría en ellos, aun como el Señor entonces moraba en ellos y el Padre en El.

“No os dejaré huérfanos—aseguró Jesús a los hermanos—vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

” j Siguió luego la promesa de que Cristo, aunque desconocido para el mundo, se manifestaría a los que lo habían amado y guardado sus mandamientos. Judas Tadeo, también conocido como Lebeo, k “no el Iscariote”, como el cronista cuidadosamente indica, confuso por este concepto tan contrario a la tradición y al judaismo—de un Mesías que se daría a conocer solamente a unos pocos escogidos y no a Israel en general—se sintió constreñido a preguntar: “Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?” Jesús explicó que únicamente los fieles lograrían el compañerismo del Padre y de El.

Nuevamente alentó a los apóstoles con la promesa de que cuando viniera el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviaría en nombre del Hijo, “él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

Aquí se manifiesta de nuevo la personalidad distinta de cada uno de los miembros de la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. l Viendo que los discípulos todavía estaban turbados, Jesús los consoló, diciendo: “La paz os dejo, mi paz os doy”; y para que entendiesen que se refería a algo mayor que el saludo acostumbrado de la época—porque “la paz sea contigo” era el acostumbrado saludo diario entre los judíos—el Señor afirmó que les daría esa bendición en una forma más elevada, y no “como el mundo la da”.

Aconsejándoles una vez más que dejaran a un lado su tristeza y no tuvieran miedo, Jesús añadió: “Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre es mayor que yo.

” Claramente manifestó el Señor a sus siervos que les decía esas cosas de antemano a fin de que cuando se efectuaran los acontecimientos predichos, se confirmara la fe de los apóstoles en El, el Cristo. No tenía tiempo para decirles muchas cosas más, porque la siguiente hora presenciaría el comienzo de la lucha suprema.

“Viene el príncipe de este mundo”—les dijo; y añadió con gozo triunfal: “Y él nada tiene en mí. ” m Valiéndose de una espléndida alegoría, el Señor ilustró la trascendental relación que existía entre los apóstoles y El, y entre El y el Padre, empleando para ello la figura de un labrador, una vid y sus ramas: n “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará para que lleve más fruto. ” En ninguna de la principal literatura del mundo puede hallarse una analogía más espléndida. Sin el Señor, estos siervos ordenados eran tan impotentes e inservibles como la rama que es cortada del árbol.

Así como ésta se torna fructífera sólo en virtud de la savia nutritiva que recibe del tronco enraizado, y si es cortada o desgajada se marchita, se seca y no sirve sino como combustible para ser quemado, en igual manera aquellos hombres, aun cuando tenían la ordenación del Santo Apostolado, sólo mientras permanecieran en constante comunión con el Señor, podrían ser fuertes y abundar en buenas obras.

Sin Cristo, ¿qué eran, sino galileos iletrados, algunos de ellos pescadores, otro publicano, el resto sin particularidad que los distinguiera, y todos ellos débiles mortales? En calidad de pámpanos de la Vid, se hallaban limpios y sanos en esos momentos por motivo de las instrucciones y ordenanzas autoritativas con que habían sido bendecidos, y la obediencia reverente que habían manifestado.

  1. “Permaneced en mí”—fue la vehemente amonestación del Señor, pues de lo contrario sólo se volverían ramas marchitas;
  2. “Yo soy la vid—dijo, explicando la alegoría—vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer;

El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis mis discípulos.

” De nuevo les declaró que su amor del uno por el otro era el elemento esencial de su amor continuo hacia Cristo. o En ese amor hallarían el gozo. Cristo les había servido de ejemplo de amor justo desde el día en que se conocieron; y estaba a punto de manifestarles la prueba suprema de su cariño, prefigurada en esta afirmación: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

” Y graciosamente aseguró que aquellos hombres eran sus amigos: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

” Esta íntima relación no modificaba en ningún respecto la posición de Cristo como su Señor y Maestro, porque El los había elegido y ordenado; y era su voluntad que viviesen en tal forma, que cuanto pidieran en el nombre de la santa amistad que El reconocía, el Padre se lo concedería.

Nuevamente se hizo referencia a las persecuciones que los esperaban, y a su llamado apostólico en calidad de testigos especiales e individuales del Señor. p Tendrían que reconocer el hecho de que el mundo los odiaba entonces, y los aborrecería con mayor intensidad más adelante; pero debían recordar que el mundo había aborrecido a su Maestro primero y que ellos fueron elegidos y apartados del mundo mediante su ordenación; por tanto, no debían creer que se escaparían del odio del mundo.

Como se les había inculcado en forma particular, y ellos entendían como principio general, el siervo no era más que su amo, ni el apóstol más que su Señor. Quienes los aborrecían a ellos odiaban al Cristo; y los que odiaban al Hijo aborrecían al Padre; y grave será la condenación de tales.

Si los inicuos judíos no hubieran cerrado sus ojos y tapado sus oídos a las poderosas obras y palabras llenas de gracia del Mesías, se habrían convencido de la verdad, la cual los habría salvado; pero quedaron sin pretexto o excusa para sus pecados; y Cristo afirmó que con su perversa manera de proceder se habían cumplido las Escrituras, porque lo odiaban sin causa.

q Entonces, refiriéndose de nuevo a la gran y alentadora promesa del apoyo que recibirían cuando viniera el Espíritu Santo, el Señor dijo: “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio. ” Jesús les declaraba aquellas cosas, “para que no tengáis tropiezo”; en otras palabras, para que los acontecimientos sin precedente que entonces se cernían sobre ellos, no les cayeran de sorpresa, los desviaran, y los hicieran dudar y caer.

Se previno a los apóstoles que serían perseguidos y expulsados de las sinagogas, y que habría época en que sería tan enconado el odio hacia ellos, y tan espesas las tinieblas satánicas en los pensamientos y espíritu de la gente, que quien llegase a matar a uno de ellos justificaría su nefando crimen diciendo que le había hecho un servicio a Dios.

Percibiendo la tristeza que sentían, porque se iba a alejar de ellos, el Señor nuevamente intentó animarlos, diciendo: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

” La certeza de que descendería el Espíritu Santo, por medio de quien recibirían la fuerza para hacer frente a toda necesidad y emergencia, fue el tema inspirador de esta parte del discurso del Señor. El Espíritu Santo les enseñaría muchas cosas que Cristo aún tenía que decir a sus apóstoles, las cuales eran incapaces de entender en ese tiempo.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad—les aseguró Jesús—él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. ” r Volviendo al asunto de su partida, tan próxima en esos momentos que sólo era cuestión de horas, el Señor dijo, ampliando un poco lo que previamente había declarado: “Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre.

” s Los apóstoles se pusieron a reflexionar, y algunos de ellos se preguntaron entre sí el significado del Señor, pero era tan profunda la solemnidad de la ocasión que no se atrevieron a inquirir en alta voz. Jesús entendió su perplejidad y graciosamente les explicó que dentro de poco llorarían y se lamentarían mientras el mundo se regocijaría—esto sería por motivo de su muerte—pero les prometió que su tristeza se convertiría en gozo a causa de su resurrección, de la cual ellos serían testigos.

Comparó su entonces presente estado al de la mujer que sufre dolores de parto, la cual con el gozo de haber dado a luz se olvida de su angustia. Ningún hombre tendría el poder para arrebatarles la felicidad que los esperaba; y de allí en adelante no debían suplicar a Cristo solamente, sino al Padre en el nombre de Cristo.

“En aquel día—dijo el Señor—no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre; os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. ” t Iban a ser ascendidos al gran honor y elevada dignidad de poder dirigirse directamente al Padre mediante la oración, pero en el nombre del Hijo; pues el Padre los amaba porque habían amado a Jesús, el Hijo, y lo habían aceptado como el Enviado del Padre.

Una vez más el Señor afirmó solemnemente: “Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo al mundo, y voy al Padre. ” Los discípulos se regocijaron al oír esta clara aseveración, y exclamaron: “He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices.

Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios. ” En su satisfacción existía el peligro de una confianza desmedida en sí mismos, y el Señor los amonestó, diciendo que en una hora muy próxima todos serían esparcidos por distintos lados, dejando a Jesús abandonado con sólo la presencia del Padre.

Refiriéndose al mismo asunto, les dijo que no pasaría la noche sin que todos fueran escandalizados de El, porque la Escritura decía: “Heriré al pastor, y las ovejas serán dis-persadas. ” u A Pedro, el de las protestas más vehementes, se le había dicho, como ya hemos visto, que esa noche negaría a su Señor tres veces antes que cantara el gallo; sin embargo, todos ellos habían declarado que serían fieles en cualquier circunstancia.

v Afirmando nuevamente la realidad física de su resurrección, Jesús prometió a los apóstoles que después de levantarse de la tumba iría delante de ellos a Galilea. x Para concluir este último discurso, el más solemne de los que pronunció en la carne, el Señor dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.

¿Qué alimentos escogió Jesús?

Carne de cordero, buey, pescados, granos, pan, miel y legumbres forman parte de la alimentación que consumió el Hijo de Dios. La Biblia que es el libro que documenta la vida del Jesús registra que comía pescado, este según el evangelio de Lucas capítulo 24 y versículo 42 y 43, donde literalmente relata.

  • “Entonces ellos le dieron parte de un pescado asado y un panal de miel;
  • Y él lo tomó y comió delante de ellos”;
  • El pescado como alimento se vuelve hacer presente en el evangelio de Mateo capítulo 14 versículo 17 al 21;

Cuando el mesías alimento a los cinco mil. “No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces”. El cordero era otra de las viandas que comió Cristo en la última cena cuando celebraba la pascua. El Antiguo Testamento en el Libro de Deuteronomio en su capítulo 16 y versículos 5 y 6 describe la celebración de la pascua donde se sacrificaba una oveja o buey, se debía asar y comer en el santuario.

¿Qué alimentos bendijo Jesús?

Capítulo 28: Jesús alimenta a cinco mil personas Capítulo 28 Imagen Unos amigos de Juan el Bautista le dijeron a Jesús que el rey había mandado matar a Juan. Imagen Cuando Jesús lo escuchó, fue a un lugar cerca del mar de Galilea para estar solo, pero mucha gente sabía dónde estaba. Más de 5 mil personas lo siguieron hasta allí con la esperanza de que Él les enseñara. Imagen Jesús les enseñó muchas cosas. Era la hora de comer, pero la mayoría de las personas no tenían comida. Los discípulos querían que Jesús enviara a la gente a los pueblos cercanos a comprar comida. Imagen Jesús pidió a los discípulos que averiguaran si alguien había traído comida. Encontraron a un niño que tenía cinco panes y dos peces. Imagen Jesús les dijo a todos que se sentaran. Bendijo el pan y los peces y los rompió en pedazos. Imagen Los discípulos dieron la comida a la gente, y hubo más que suficiente para todos.

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¿Cómo hacer la última cena en casa?

Preparación de Nuestra Celebración: Hoy Celebramos la Cena con Jesús. Vamos a preparar la mesa para compartir con Él. Colocamos la mesa y dejamos un lugar para Nuestro Amigo y hermano, Jesús. Preparamos algo que nos gusta comer y que queremos compartir con Jesús o simplemente se comparte el pan.

Para bendecir la mesa hay una oración. Ver alguien que guie la celebración (papá, mamá, abuelos, tíos, etc) y ver un lector de la Palabra. Recuerda la mesa y una vela para colocar la Palabra. Motivación Inicial Guía: La última Cena de Jesús, se realizó en el contexto de una fiesta judía muy importante, conocida como la Pascua.

Fue en esta Cena cuando él instituyó la Eucaristía, Sacramento de Amor y les pidió a sus discípulos que “se amaran los unos a los otros” (Jn. 13,34). Este día conocido también como el ‘Día del amor fraterno’, ocasión propicia para vivirlo en familia y examinar nuestras actitudes como cristianos, ya que el AMOR se debe expresar en acciones como el servicio a los demás.

El mandamiento del amor va a dar sentido a nuestra forma de amar y servir especialmente cuando Dios nos regala este momento de gracia. Jesús, el Señor, se nos hace presente en la mesa del altar de la que hoy no podemos participar directamente porque no podemos salir de nuestras casas, pero sí podemos unimos a todas aquellas personas que la están pasando mal a raíz de la pandemia que nos afecta a todos.

Iniciamos nuestra celebración Guía : Nos reconocemos en presencia del Señor. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Escuchamos la Palabra del Señor. Pueden leer esta lectura o buscarla en internet y verla en el celular:   Lector (a): Lectura del Evangelio de San Lucas 22,1-20.

  1. “Estaba cerca la fiesta de los Ácimos, llamada Pascua;
  2. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban la manera de eliminar a Jesús, porque tenían miedo del pueblo;
  3. Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era uno de los Doce;

Este fue a tratar con los sumos sacerdotes y los jefes de la guardia sobre el modo de entregárselo. Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero. Judas aceptó y buscaba una ocasión propicia para entregarlo sin que se enterara el pueblo. Llegó el día de los Ácimos, en el que se debía inmolar la víctima pascual.

  • Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: «Vayan a prepararnos lo necesario para la comida pascual»;
  • Ellos le preguntaron: «¿Dónde quieres que la preparemos?»;
  • Jesús les respondió: «Al entrar en la ciudad encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua;

Síganlo hasta la casa donde entre, y digan a su dueño: El Maestro manda preguntarte: “¿Dónde está la sala en que podré comer la Pascua con mis discípulos?”. Él les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones: preparen allí lo necesario».

Los discípulos partieron, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua. Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: «He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios».

Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios». Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. El guía dice estas palabras u otras semejantes

  • Cuando Jesús instituyó la eucaristía en la Última Cena, dijo: “Hagan esto en conmemoración mía”.
  • En memoria de Jesús estamos ahora recordando y celebrando lo que ocurrió en la Última Cena y haciendo nuevo lo que él hizo allí, como se hace en cada eucaristía.
  • Nosotros, pueblo de Dios, como Familia, somos los discípulos de la Última Cena.
  • El sacerdote, que actúa en el nombre de Jesús, representa al mismo Jesús.
  • La mesa, en torno a la que los discípulos estaban reunidos, es ahora el altar y en nuestro caso de hoy, es esta misma mesa en la que nos reunimos.
  • La habitación (o Cenáculo) de la Última Cena es este comedor, esta sala en la que nos encontramos.
  • Como los discípulos, estamos reunidos como comunidad en torno a Jesús y compartiendo con él.
  • Este es un acto fundamental para nuestras comunidades cristianas: estar reunidas alrededor del Señor, compartiendo los alimentos, porque esto es compartir la vida.

Guía:  Hacemos oración por nosotros, por nuestros familiares, por nuestro país, que a nadie le falte el pan, la comida. Sobre todo a los adultos mayores que están solos… Señor que siempre tengamos hambre de Ti, de tu Palabra. Nos hace bien Escucharte. Que te busquemos en la Eucaristía, nuestro alimento para compartir tu vida y amarte en los hermanos. En este tiempo te pedimos por los que están solos y tienen miedo Señor… Guía: Bendigamos nuestra Mesa.

  1. Hagan esto en memoria mía»;
  2. Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes;
  3. ” Palabra del Señor;
  4. REFLEXIÓN CONTEMPLANDO EL EVANGELIO;

Gracias Señor, porque nos amaste hasta el final, hasta el extremo que se puede amar: dar la vida por otro. Gracias Señor, porque en la última cena partiste tu pan y vino, para saciar nuestra hambre y nuestra sed… Gracias Señor, porque en la Eucaristía nos haces UNO contigo, nos unes a tu vida, en la medida en que estamos dispuestos a entregar la nuestra… Gracias Señor, porque en el pan y el vino nos entregas tu vida y nos llenas de tu presencia.

Gracias Señor, porque quisiste celebrar tu entrega, en torno a una mesa con tus amigos, para que fuesen una comunidad de amor. Bendice nuestra cena, Señor; bendice nuestra familia, bendice a nuestros hermanos más frágiles y enfermos con el coronavirus, con quienes hoy nos sentimos especialmente unidos; que la fraternidad alumbre para ellos la esperanza.

AMEN. Digamos juntos:  Padre Nuestro  que estas en el cielo… El papá o la mamá hacen la señal de la cruz en la frente de sus hijos. *Terminamos nuestra celebración, compartiendo los alimentos que fueron preparados en armonía y alegría porque compartimos en familia la cena con el Señor. JUNTO A JESÚS, QUÉDATE EN CASA.

¿Qué fue lo que hizo Jesús primero al recibir los alimentos?

Segunda multiplicación [ editar ] – Como el primero, el segundo milagro también tiene lugar en una montaña a orillas del mar de Galilea (lago Tiberíades). [ 6 ] ​ Una multitud estuvo durante tres días siguiendo al Maestro, quien curó a “paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos”.

  1. [ 7 ] ​ Otra vez, Jesús tuvo compasión de la gente que le había sido tan fiel, y quería darles de comer ya que muchos habían venido de lejos y podían desfallecer en el camino;
  2. Tomando siete panes, dio las gracias, los partió, y los dio a sus discípulos para que a su vez los repartieran a la gente, que eran unos cuatro mil hombres, otra vez sin contar mujeres y niños;

Luego Jesús se subió a una barca y se trasladó a la región de Magadán (Dalmantua). Jesús sana a muchos. Mateo 15:29-39 (Reina-Valera 1960) 29 Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí. 30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; 31 de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel.

  1. 32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino;

33 Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande? 34 Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. 35 Y mandó a la multitud que se recostase en tierra.

36 Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. 37 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce canastas [ 8 ] ​ llenas.

38 Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 39 Entonces, despedida la gente, entró en la barca, y vino a la región de Magdala.

¿Quién preparo la última cena?

Marcos 14:12-16   Traducción en lenguaje actual (TLA) – 12  En el primer día de la fiesta de los panes sin levadura se sacrificaba el cordero de la Pascua. Ese día, los discípulos le preguntaron a Jesús: —¿Dónde quieres que preparemos la cena de la Pascua? 13-14  Jesús les dijo a dos de ellos: —Vayan a Jerusalén; allí verán a un hombre que lleva un jarrón de agua.

  1. Síganlo hasta la casa donde entre, y díganle al dueño de la casa: “El Maestro quiere saber dónde está la sala en la que va a comer con sus discípulos en la noche de la Pascua;
  2. ” 15  Él les mostrará una sala grande y arreglada en el piso de arriba;

Preparen allí todo. 16  Los dos discípulos fueron a la ciudad y encontraron todo tal como Jesús les había dicho, y prepararon la cena de la Pascua.

¿Que tomo Jesús mientras cenaba?

« Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos di- ciendo: —Tomad, comed, esto es mi cuerpo.

¿Qué hacían Jesús y sus discípulos en la última cena?

Los alimentos que estuvieron sobre la mesa en la que se instituyó la Eucaristía formaban parte de la tradición judía – 28/03/2013 Actualizado a las 16:08h. En la Última Cena de Jesús con sus discípulos pan y vino se transustanciaron en cuerpo y sangre de Cristo, instituyéndose así la Eucaristía, sacramento fundamental de la Iglesia Católica.

  • Pero sobre aquella mesa hubo aquel jueves más alimentos, todos parte de la tradición hebrea;
  • La reunión, que supuso el comienzo de la Pasión y Muerte de Cristo, se celebró, según los Evangelios sinópticos -los de Mateo, Marcos y Lucas-, al atardecer del «primer día de los ácimos», esto es, el primero de la semana en que debía comerse pan hecho sin levadura en la masa o ácimo;

En el Pésaj o Pascua judía , que es la fiesta más importante de la tradición hebrea, este pueblo recuerda su salida y liberación de Egipto, y el pan que se emplea en ella es ácimo porque en la huida los israelitas no tuvieron tiempo de hacerlo con levadura.

«Delante de Jesús había una fuente con hierba y otra con una salsa parduzca» De hecho, la hostia que emplea la Iglesia Católica en la celebración de la Eucaristía es pan ácimo de harina de trigo, y tiene origen en la «matzá» que emplean los judíos en la celebración del Pésaj.

Junto con el pan, en aquella mesa hubo vino, «producto de la vid», en palabras de Cristo ( Mateo 26:29 ), que pasó a ser su propia sangre, «la de la Alianza, que va a ser derramada por todos, para perdón de los pecados» (Mateo 26:28). Sin lugar a dudas, la del vino era una imagen de mucha importancia entonces: «Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador.

  1. Todo sarmiento mío que no da fruto lo corta; y todo el que da fruto lo poda, para que dé más todavía», dijo Jesucristo a sus discípulos ( Juan 15:1 y 2 );
  2. Otro de los alimentos presentes fue el cordero pascual;

De hecho, la Cena de Pascua de ese «primer día de los ácimos» consistía en comer este animal recién sacrificado de acuerdo con los ritos propios de esta festividad judía. No se debe olvidar que, tal y como refleja la Santa Biblia, en la Palestina de entonces el pastoreo y consumo de cordero estaba muy extendido.

Además, este animal se ha convertido en uno de los símbolos más populares del cristianismo. Después de la Cena, Jesucristo, «Cordero de Dios», iba a ser igualmente inmolado para salvación de la humanidad entera.

Con todo, uno de los testimonios que acerca de los alimentos presentes en la Última Cena aporta más detalles es el de Catalina de Emmerich, monja agustina que a comienzos del siglo XIX experimentó una serie de visiones sobre la Pasión y Muerte de Jesús.

La editorial Voz de Papel recoge en «La amarga Pasión de Cristo», la descripción que de estas visiones realizó en 1823 el poeta alemán Clemente Brentano. «En medio de la mesa estaba la fuente con el cordero pascual.

[…] El borde de la fuente tenía ajos todo alrededor. A su lado había un plato con el asado de Pascua y al lado un plato de hierbas verdes, apretadas, puestas de pie como si estuvieran plantadas, y otro con manojitos de hierbas amargas que parecían hierbas aromáticas; luego, delante de Jesús, había una fuente con hierba verdeamarillenta, y otra con una salsa parduzca.

Los comensales usaban como platos unos panecillos redondos, y utilizaban cuchillos de hueso», confesó la religiosa al poeta. Emmerich, beatificada por Juan Pablo II en 2004, también afirmó haber visto a Jesús mojando en la salsa un trozo de pan envuelto en lechuga.

Sobre la mesa en la que se celebró la Última Cena también pudo haber sal, un importante conservante de alimentos en aquellos tiempos. Una creencia popular dice que el traidor Judas Iscariote derramó sal durante la Cena, y aunque tan sólo se trata de eso, de una creencia popular, lo cierto es que algunas importantes obras de arte, como el conocido cuadro de Leonardo da Vinci, la recogen.

¿Cuántas palabras dijo Jesús antes de morir en la cruz?

Las Siete Palabras (Septem Verba en latín) es la denominación convencional de las siete últimas frases que Jesús pronunció durante su crucifixión, antes de morir, tal como se recogen en los Evangelios canónicos.

¿Cómo se llama el pan que comia Jesús?

En las religiones abrahámicas [ editar ] – El pan ácimo, de forma redonda y delgada, era preparado por los judíos durante la víspera de la pascua para comerlo en recuerdo de la noche del éxodo. La fiesta agrícola de los ázimos duraba siete días. [ cita requerida ] El primer día coincidía con la pascua, de ahí que la fiesta de los ázimos fuese desde el siglo VII, al menos, fiesta de la pascua.

  1. Al no ser tratada la masa con la levadura vieja de la cosecha anterior, este pan significaba pureza; procedía de una masa nueva, sin la vieja levadura;
  2. San Pablo equipara el pan ázimo con la sinceridad y verdad;
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Las Iglesias de Oriente adoptaron el pan natural y las de Occidente (católicos y luteranos) el ácimo. [ 2 ] ​ El simbolismo de los ácimos en la liturgia es como en toda liturgia de vital importancia, al hacer referencia Jesucristo indica en Juan Cap 6, sobre que él “es el pan vivo bajado del cielo” (pan ácimo indica pureza, pulcritud).

Lo importante para la eucaristía es el pan que se pueda partir, compartir y comer, el cuerpo de Cristo (después de la Consagración). [ cita requerida ] Para judíos y cristianos, el pan ácimo tiene un significado especial.

La tradición judeocristiana cuenta que el pueblo de Moisés salió huyendo intempestivamente de Egipto , sin mucho tiempo para terminar de preparar el pan, por lo que durante el viaje hacia Israel el pan que se consumió era pan ácimo. Por ello, los judíos elaboran un pan ácimo llamado matzá para ser consumido durante la conmemoración de la salida de Egipto, conocida como Pésaj.

[ 3 ] ​ Los cristianos católicos emplean durante la eucaristía una especie de pan ácimo en forma de oblea llamada hostia , el sacerdote consagra el pan y el vino por medio de una fórmula sacramental que pronuncia el sacerdote celebrante, lo que produce el efecto de la transubstanciación , es decir, se convierte en el cuerpo de Jesucristo , en conmemoración de la última cena con sus apóstoles, durante la cual él tomó pan ácimo, lo partió y lo repartió a sus discípulos diciendo que era su cuerpo.

Otras denominaciones cristianas como los adventistas también usan el pan ácimo durante sus celebraciones. [ cita requerida ].

¿Cuál es la dieta de Dios?

La proliferación de regímenes que prometen una bajada de peso milagrosa en poco tiempo se sucede cada vez que llega la época de vacaciones. Lee el artículo ’10 consecuencias de las malas dietas’ Las hay de todos los tipos y para todos los gustos. Desde las más exigentes, hasta las menos radicales, pasando por las más prohibitivas en las que se reducen todo tipo de alimentos, hasta las que sólo se centran en las cantidades, no en el qué nos llevamos a la boca.

En este caso, te presentamos una dieta que, además de asegurar a sus adeptos una reducción de kilos significativa, arraiga todo un entramado de creencias religiosas y cristianas. Adquiere el nombre de Régimen Aleluya o Dieta de Dios , y fue creada por el reverendo George Malkmus, aunque popularizada hace unos años en Estados Unidos por la publicación del libro The Maker’s Diet , la dieta del creador en español, del nutricionista Jordan S.

Rubin. Tras ser diagnosticado de cáncer de colon en 1973, Malkmus buscó una alternativa a la medicina tradicional. Fue entonces cuando, motivado por sus fuertes creencias religiosas, acudió a la Biblia, más exactamente al Génesis, y empezó a alimentarse igual que, a su entender, lo habían hecho Adán y Eva.

Es decir, una dieta rica en frutos secos, frutas y vegetales frescos y crudos. Según el religioso, tras un año de cambiar drásticamente su alimentación, superó la enfermedad. La propuesta de Rubin, mucho más aterrizada, se fundamenta en un estudio que realizó de la Biblia, tras el que concluyó que existen ciertos alimentos ‘impuros’ y otros ‘puros’, atendiendo a los relatos que componen el libro sagrado.

A grandes rasgos, es una dieta orgánica basada en el consumo de alimentos crudos, menos restrictiva que la de Malkus. Se prohíbe la ingesta de cualquier producto que no responda a la siguiente premisa: “sólo se debe comer aquello que creó Dios en su forma originaria”.

  • Es decir, nada de procesados, ni productos que hayan tenido contacto con fertilizantes, químicos o modificados genéticamente;
  • Se pueden comer todas frutas del mercado y en cualquier cantidad;
  • Sí, si, eso también incluye a las manzanas a pesar de la fama que tiene en el libro sagrado;

En cuanto a los pescados, sólo se aceptan aquellos con escamas , pero no los gelatinosos o las anguilas. Tampoco determinados crustáceos como las almejas, mejillones y langostas. La carne de ternera, pollo, cordero, búfalo y cabra pueden consumirse. No así la de cerdo, vetado totalmente (por eso del judaismo y Jesús).

  1. Granos, frutos secos y semillas también se contemplan en esta dieta;
  2. Eso sí, sin que estén procesados, lo que hace bastante complicado su ingesta;
  3. En cuanto a las restricciones, además de las ya mencionadas, olvidarse de los carbohidratos , el maíz, la pasta y las legumbres;

Fucsia. co consultó a Angélica Veloza Naranjo, nutricionista y dietista de la Clínica La Colina en Bogotá, sobre la pertinencia de esta dieta. Según la experta, todas las dietas engordan, y esta no es la excepción, ya que ” hacer rigurosos regímenes dietarios con el objetivo de acelerar la pérdida de peso solo trae como consecuencia una mayor ganancia de peso posterior”.

  1. Para Veloza es una cuestión de encontrar una forma de alimentarse que se adecue al estilo de vida y características de la persona y convertirlas en hábito, “una manera de vivir, una manera de relacionarse con el alimento”, por lo que recomienda acudir a un nutricionista antes de embarcarse en cualquier dieta;

Lee el artículo ‘El problema de las dietas’.

¿Qué significa comer su carne y beber su sangre?

LA PALABRA DE DIOS PRIMERA LECTURA Lectura del Libro de los Proverbios (9,1-6): “Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado; dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el camino de la prudencia”. SEGUNDA LECTURA Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios (5,15-20): “Dad siempre gracias a Dios Padre por todo, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

EVANGELIO Lectura del Santo Evangelio según San Juan (6,51-58): “Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. GUADALAJARA, JALISCO (16/AGO/2015).

– El hombre ha llegado a ser dueño de casi todo el Universo y sin embargo no ha podido encontrar la paz; no ha dado con la fuente de la verdadera alegría. Es dueño de los secretos de la ciencia; domina la técnica; ha multiplicado los medios para ser feliz, con máquinas y recursos, en un  precipitado ir, a veces sin pensar ni a dónde, ni porqué ni para qué.

No se puede recorrer este tiempo llamado vida sin tener un sentido claro de la razón por la que se va; y es entonces el momento de encontrar a Cristo y en Él, por Él y con Él tener el alimento del alma, porque el hombre es anuncio de muerte y el remedio lo da Cristo a la humanidad hambrienta de pan para el alma.

El cuerpo y la sangre del Señor significan el alimento sustancial no para el sentido, sino para abrirse existencialmente a Dios y así liberarse el hombre del encierro funesto, de ser esclavo de sí mismo y al mismo tiempo abrirse hacia los demás. La vida que Cristo vino a traer a la Tierra no se alimenta con manjares materiales, pero necesita de un alimento para ser alimento del espíritu.

  1. La vida del cuerpo sin la vida del espíritu no tiene sentido, porque el hombre hecho, creado a imagen y semejanza de su creador, es espiritual;
  2. No es solamente un cuerpo, es además alma inmortal y anhela la vida eterna;

Ha de comer la carne y beber la sangre de Cristo para tener vida eterna. Con esta repetida expresión verdadera comida , verdadera bebida, el Señor quiere de una vez y para siempre que se excluya cualquier otra interpretación meramente simbólica. Ha de quedar muy claro que Él se dará con su cuerpo como comida verdaderamente y como bebida con su sangre verdaderamente.

Más claro no se podía hablar. De esa fe, más de 20 siglos de fe del pueblo cristiano son la respuesta. Desde la última cena, el pueblo cristiano se ha nutrido con ese pan, que es Cristo, en un sagrado banquete que se ha celebrado siempre, en todas partes, por los hombres de toda raza, cultura y nación.

Para todos, Cristo, oculto bajo la misma apariencia de un pedazo de pan, ha sido alimento, fortaleza, consuelo, alegría, prenda de vida eterna, gozo y vínculo de unidad y amor para el pueblo peregrinante. José Rosario Ramírez M. Realización, felicidad plena Las lecturas de este domingo nos dan un mensaje totalmente clave para nuestra vida cristiana.

En el Libro de Proverbios se presentan siete acciones: Construir, adornar, matar, preparar, poner, enviar y mandar. Dios nos llama para que seamos capaces de construir vidas felices, adornadas con su presencia tangible en cada acto de amor que realizamos con nosotros mismos y con los demás.

Es decir, matando cada una de las actitudes que nos alejan de nuestros semejantes. De ahí que Pablo recuerda en su carta enviada a la comunidad de Éfeso, que el bien y el mal existen; todo hombre tiene como regalo la libertad para elegir su rumbo. Para llegar a la realización personal es necesario examinar todo bajo el criterio de la verdad y la rectitud.

  • Quien es capaz de analizar su propia vida (discernir), podrá rechazar aquello que le daña, incluso cuando sea placentero, y optará por lo que le favorece, de esta manera se podrá cumplir el proyecto del Padre sobre nosotros; la realización y felicidad plena;

La invitación del Padre siempre va a partir del verbo santificar, es decir, posee un sujeto divino; Dios. Su invitación es personalizada, quiere que cada una de nuestras decisiones, incluso las más personales, adopten su presencia, a fin de que entendamos cómo de Él procede todo, la fuerza que da resultado a nuestros, deseos incluso el mismo germen de estos deseos; el pan y el hambre.

En el Evangelio una vez más Jesús le da importancia al contacto con los otros; por ello constantemente su vida nos habla de la intimidad que tiene con los semejantes a través de compartir el pan, Él se entrega a los otros sin medida, nadie puede llegar a un banquete sin invitación.

Dios directamente nos construye la invitación hacia la felicidad; adorna nuestro camino en cada compartir con los otros; prepara el banquete; y nos envía a ser multiplicadores de su presencia. El Padre crea, el Hijo acompaña y el Espíritu Santo guía. De la vivencia del hoy vendrá el mañana.

¿Cuáles son los 7 platos de Semana Santa?

Lentejas, garbanzos, nopales, habas, tortitas de camarón con pipián, papa de tierra, en ocasiones pescado y capirotada, son los alimentos que conforman las tradicionales 7 cazuelas; una tradición gastronómica de Cuaresma. Las siete cazuelas, representan los 7 días de la Semana Santa , un platillo por cada día y va de la mano a los días que Jesús pasó en el desierto y aunque ya no todos acostumbran preparar estos platillos es una tradición importante en la religión católica, explicó el chef Óscar Galván. ” Se hizo está tradición para el jueves Santo y reunir a la familia y bendecir y orar por Semana Santa, celebrar la familia, el amor y es una época de reflexión y conversión”. El alimento de las 7 cazuelas que se debe comer al final es la capirotada, ya que es el postre y además de eso, cada uno de sus ingredientes tiene un significado especial: el pan es el cuerpo de Cristo , el piloncillo lo dulce de su sangre, el queso es la sábana con la que se envolvió a Cristo después de la crucifixión, la canela es la madera de la cruz y la alegría representa la felicidad de que pudo resucitar al tercer día. El chef Óscar Galván explicó que preparar las 7 cazuelas es económico y además son productos fáciles de conseguir. “Son productos que son muy nutritivos, económicos y que rinden mucho, promedio hacer las siete cazuelas para una familia de 10 personas yo creo que son como 700 pesos hacer las 7 cazuelas”. Invitó a las familias guanajuatenses a conserven estas tradiciones y saborear la gastronomía mexicana.

¿Qué tipo de comida se come en Semana Santa?

¿Cuál es la comida de la Cuaresma?

Entre la comida de Cuaresma actual más común están los nopales preparados de distintas maneras, los quelites, los romeritos con tortas de camarón, las tortitas de papa o las de coliflor capeadas, los ejotes con huevo, los frijoles, diversos chiles rellenos, así como recetas con diferentes pescados y mariscos como.

¿Cuáles son los 12 platos de la Semana Santa?

DOCE PLATOS: Una tradición de Semana Santa, en Cusco -. Es bien sabido que los Peruanos apreciamos el buen comer y todo momento sirve de excelente motivo para disfrutar de este placer tan terrenal. La celebración de la Semana Santa no podría dejar de ser la excusa perfecta para reunirse en familia y con amigos para degustar la sazón de las abuelas con sus platos deliciosos y postres surrealistas en nos elevan hasta el cielo. Durante el Jueves Santo, las familias se confunden en una sinfonía de aromas, ruido de cacerolas y calor de fogones para preparar los platos más deliciosos que se degustarán durante el almuerzo. Como manda la tradición, los platos se preparan en base a carnes blancas y postres de frutos de estación. Entre los platos más popularmente preparados se cuentan: consomé de maíz, chupe de camarones, bacalao a la vizcaína, cuy horneado, croquetas de verduras, soufflé de rocotos, pastel de papas, compota de manzana o duraznos, dulce de nísperos, maicillos y empanadas, entre otros. El “mantel largo”, popular expresión para referirse a las comidas de gala debido a que esta costumbre conmemora la última cena y los doce platos se comen en honor a los doce apóstoles, es infaltable. La comida es abundante y no se permiten los derroches, así que los sobrantes se guardan para el almuerzo del día siguiente (Viernes Santo), día de ayuno hasta el medio día en que nuevamente se da rienda suelta a nuestra “humilde” condición terrenal. Cusco vive en sus tradiciones y en Casa San Blas Boutique, hotel en Cusco, nos sentimos honrados de ser embajadores de nuestra cultura local.